Hay realidades incómodas que solo empeoran cuando se ignoran. Tomiño decidió mirarlas de cara en la segunda jornada de la XI Semana de la Educación, con una conferencia que apeló a la responsabilidad colectiva, a la palabra y al acompañamiento como herramientas clave para la prevención de conductas autolesivas y del suicidio en la juventud.
El psiquiatra Enric Armengou pidió romper con el silencio en una charla clara, rigurosa y profundamente humana dirigida a familias, profesorado y profesionales de la educación preocupados por una realidad que ya es la primera causa de muerte por factores externos entre la gente joven, por encima de los accidentes de tráfico, una cifra que puede evitarse si se actúa a tiempo.
La alcaldesa de Tomiño, Sandra González, subrayó durante la jornada que “creemos que esto no nos afecta, pero cuando sabemos que existe y que es la primera causa de muerte entre la juventud, entendemos hasta qué punto es un problema que nos interpela como sociedad”. La regidora destacó la importancia de abrir espacios como la Semana de la Educación para “informar, acompañar y dar herramientas reales a las familias y a los centros educativos”.
A lo largo de su intervención, Enric Armengou insistió en la necesidad de hablar, sin miedo ni silencios mal entendidos. “Las nuestras y nuestros adolescentes no siempre nos escuchan, pero nos ven y nos oyen. Por eso es tan importante hablar, no quedar sin decir las cosas por miedo a decirlas mal”, explicó. El especialista desmontó uno de los mitos más extendidos: “Nunca por preguntarle a un adolescente si está pensando en el suicidio se le va a dar la idea. El riesgo está en no preguntar”.
Armengou contextualizó el malestar juvenil en un marco social marcado por la globalización, el individualismo, la pérdida de comunidad, la sobreexigencia y la búsqueda constante de placer inmediato. “Hay muchos chicos y chicas conectados todo el tiempo, rodeados de gente, pero que se sienten profundamente solos. Hay un malestar que no siempre vemos”, advirtió. Entre los principales factores de riesgo señaló la frustración, el miedo a defraudar, la desesperanza, la soledad y la presencia de trastornos mentales.
El psiquiatra explicó también como, cuando una persona joven no cuenta con recursos emocionales para afrontar una crisis, pueden aparecer síntomas como ansiedad, depresión, trastornos alimentarios, adicciones o conductas autolesivas. “Cuando el dolor psicológico pesa más que los vínculos que nos atan a la vida, cuando el adolescente piensa ‘no importo’ o ‘soy una carga’, es cuando aparece la conducta suicida”, señaló.
Frente a esto, Armengou dejó un mensaje esperanzador: la prevención es posible. “Solo podemos ayudar a crecer a nuestros hijos si les damos recursos, no soluciones hechas”, explicó, apostando por fortalecer los vínculos y acompañar sin juicios ni perjuicios. “Lo que mejor teje la relación con un adolescente no es satisfacer todas sus necesidades, sino calmar sus angustias”.
Entre las claves prácticas, destacó la importancia de ser modelos, ejercer una autoridad dialogante, acompañar en la diversión creativa, practicar la escucha activa y no tener miedo a preguntar cuando hay señales de alarma. “Hablar de suicidio no produce un efecto contagio; si se habla bien, previene”, concluyó.
La XI Semana de la Educación de Tomiño continúa así consolidándose como un espacio de reflexión necesario, en el que la educación, la salud mental y el bienestar emocional de la infancia y de la adolescencia ocupan el lugar central. Un lugar donde, como quedó claro en esta segunda jornada, romper el silencio puede marcar la diferencia entre la soledad y la esperanza.
La siguiente cita será este miércoles 11 a las 19:00 horas con el rockstar de la filosofía David Pastor Vico en una charla clave para aprender a comunicarnos con niñas, niños y adolescentes. En el auditorio de Goián con entrada libre.

