La CIG censura la actitud “despótica y provocadora” de la alcaldesa de Ponteareas con las trabajadoras del SAF

La CIG censuró hoy la actitud “despótica y provocadora” de la alcaldesa de Ponteareas, Nava Castro, con las trabajadoras del Servicio de Ayuda en el Hogar (SAF), que llevan 62 días en huelga ante los graves y continuos incumplimientos de la concesionaria. Denuncian que la regidora “se dedica desde hace dos semanas a acosar al personal para intentar invisibilizar sus protestas, llegando esta mañana a empujar y golpear a una trabajadora con la contra de una ventana para forzarla a abandonar el encierro que un grupo de huelguistas mantenía en el interior del Concello desde ayer por la noche”.

Desde la central sindical condenan este incidente “que le provocó traumatismos en el brazo a la empleada del SAF”, tal y como recoge el parte de lesiones con el que la afectada presentará una denuncia en la Guardia Civil esta misma tarde. Al tiempo que lamentan que en vez de buscar una solución al conflicto derivado de los graves incumplimientos laborales de la empresa -que incluso motivaron sanciones de la Inspección de Trabajo y del propio Concello-, “la regidora del Partido Popular optó desde hace 15 días por buscar el enfrentamiento directo con las trabajadoras en huelga”.

“Castro intentó en varias ocasiones que abandonaran la entrada del consistorio de malos modos, incluso procediendo a cerrar la puerta por la fuerza, para que no se escucharan sus reivindicaciones en el interior del edificio. En esos momentos de tensión las empleadas mantuvieron la calma en todo momento, a pesar del cinismo y de las faltas de respeto con las que se dirigió a ellas la responsable municipal en un claro intento de provocarlas”, lamentan desde la CIG.

“Además, la regidora no dudó en mentirles cuando le pidieron que diera explicaciones sobre las gestiones que está haciendo el Gobierno local de cara a la resolución del contrato con Óbolo, asegurando que estaba presentada la demanda en el TSXG e insistiendo en que el Concello no va a rescindir el servicio con la concesionaria mientras no haya una resolución judicial. Cuando el juzgado diga que hay que rescindir el contrato, entonces se rescinde”, aseguró Castro, que sostuvo también que el asunto ya estaba en el juzgado.

Pero cuando las trabajadoras le pidieron que les aportara una prueba de que esto era cierto reconoció primero que no existe una prueba física y después que no se había hecho tal gestión “porque el asesor jurídico creyó que ibais a llegar a un acuerdo”. Por si esto fuera poco, cuando una empleada le preguntó si tenían entonces que seguir trabajando sin que se les pagaran las nóminas correctamente -como aún sucede a día de hoy- y sin que se respeten sus derechos, la alcaldesa llegó a decirles que pueden seguir de huelga indefinidamente.

Denuncia contra la alcaldesa

“Lo que están haciendo con nosotros es frustrante, indignante y humillante”, lamentan las afectadas. Mientras que desde la CIG consideran que la manera de proceder de la máxima responsable municipal muestra una total “falta de escrúpulos” y un “absoluto desprecio” por las trabajadoras de un servicio esencial como el SAF.

“En vez de velar por sus derechos exigiéndole a la empresa que cumpla -cuando aún ni justificó la regularización de la infracotización ante la Seguridad Social- se dedica a criminalizar y acosar las empleadas”, censuran.

Un acoso que hoy mismo fue a más según la CIG, “hasta el punto de presentarse a primera hora de la mañana en el salón de plenos -donde las trabajadoras permanecían encerradas desde la suspensión del pleno de ayer en el que la alcaldesa se negó a abordar al inicio de la sesión la moción para rescindir el contrato- llegando a empujar a una trabajadora y golpeándola en varias ocasiones con la contra de madera de una ventana. Tras esto la afectada decidió presentar una denuncia contra la regidora delante de la Guardia Civil, que formalizará esta misma tarde”.

Desde la central sindical aseguran que Castro también intentó sacar con sus propias manos las pertenencias de las empleadas del interior del salón, “dirigiéndose a ellas en varias ocasiones en tono altivo y amenazante”. Posteriormente le solicitó a la Policía Local que procediera al desalojo, que se produjo sin incidentes tras la identificación policial de siete trabajadoras, que fueron advertidas de una denuncia penitenciaria.

“La manera de actuar de Castro es tan absurda que les recrimina a las empleadas que reclamen de este modo sus derechos (“las cosas no se arreglan así, sino hablando”) cuando después les niega la posibilidad de una solución y no permite ni que se trate como primer punto del pleno la moción en la que se solicita la resolución del contrato; sin olvidar que hasta ahora solo se reunió con ellas en una ocasión, para decirles que no van a rescindir el servicio con Óbolo; y lo único que hace ahora es increparlas y provocarlas, pero no las convoca a hablar. Mientras la empresa sigue incumpliendo y despreciando la mediación”, critican en la CIG.

Finalmente, desde la central sindical señalan como una prueba más de este “delirio” en el que está instalado la alcaldesa de Ponteareas el comunicado institucional que viene de hacer público a través de las redes sociales del Concello, en el que “empeña” en presentarse como una víctima y acusa de “machismo” tanto a los grupos de la oposición como a las propias trabajadoras, “a las que responsabiliza precisamente de los comportamientos que ella misma está protagonizando desde el inicio del conflicto”. “El comunicado reproduce además los argumentos que el PP utiliza a nivel nacional en su estrategia de criminalización de la lucha obrera y de las legítimas reivindicaciones de la clase trabajadora organizada en la CIG”, concluyen.