La CIG-Servizos desarrolló hoy una nueva movilización “contra el acoso laboral en Mercadona” y para rechazar una política empresarial interna “basada en insultos, gritos, chantajes, abusos de poder y vulneración de derechos”. En esta ocasión la protesta tuvo lugar en Vigo coincidiendo con la inauguración de un supermercado de la marca en la Avenida García Barbón.
La concentración, que tuvo lugar a partir de las 11:30 horas, forma parte de la campaña “Un secreto a voces” puesta en marcha en 2022 para denunciar el “modelo” implantado en la compañía de alimentación, “caracterizado por una serie de abusos contra las personas trabajadoras y las delegadas sindicales, como faltas de respeto, gritos, insultos, persecución, aislamiento laboral y el acoso telefónico al personal que se encuentra de baja”.
“Gracias a las distintas acciones que llevamos a cabo el año pasado, con movilizaciones cada dos meses, la situación en la empresa va cambiando, pero la realidad es que los gritos, los insultos, las faltas de respeto, la persecución y el aislamiento laboral son, por el momento, el nuestro día a día en los centros de trabajo”, tal y como explica la secretaria de la sección sindical de la CIG en Mercadona en la provincia de Pontevedra, Verónica Pérez.
Sostiene que a pesar de que la empresa está llevando a cabo un “cambio de imagen” respecto al personal coordinador, “la realidad empresarial que emplea el miedo como arma de control”. “Todas las personas trabajadoras las que estamos y las que estuvieron en Mercadona en algún momento sufrimos abusos laborales de algún tipo, incluso las que hoy no están aquí y querrían estar. Reclamar reducción de jornadas para cuidado de menor o familiar dependiente, solicitar concreción horaria, caer de baja por incapacidad temporal, comparar con las medidas organizativas de la empresa o pertenecer a este sindicato CIG conforman para Mercadona ir en contra del modelo. Un ‘modelo’ no escrito usado como herramienta de presión y coacción. Es el método de Mercadona de disponer a las personas trabajadoras dentro del propio centro, unos cimo ejemplares y otros como relegados, haciendo que estos últimos sean marcados y aislados sistemáticamente por la red que la propia empresa tiene tejida. Mientras el presidente Juan Roig compra medios de comunicación anunciando a bombo y platillo su nuevo estadio o ‘cómo ganar dinero es necesario y satisfactorio’ titular que hizo en el congreso Aecoc, el conjunto del personal es más sometido mediante un convenio peor que el anterior, con vulneración de derechos y con cargas de trabajo muy altas por la falta de contrataciones que sustituyan las bajas, que se repiten en todos los centros de trabajo después de años de trabajos extenuantes. No menos importante es, el hecho de que los salarios no son mejorados en función de las ganancias que obtiene Mercadona,que pocas no son, porque aquí el que gana tiene que seguir ganando y las trabajadoras y trabajadores tenemos que seguir suplicando y esperando la prima. Prima empleada año a año como premio o castigo de manera discrecional, no por meritocracia, sino por seguir o no el modelo aplicado por la empresa. Finalmente, mencionar que Mercadona está instalada en su autoritarismo empresarial negándose a la negociación colectiva en beneficio del avance social. Pero, dándole pan para que no les muerdan la mano la CCOO y UGT que actúan como personal de confianza en la empresa”.
La central sindical lleva desde agosto de 2024 desarrollando protestas por todo el país contra el “modelo” implantado en la compañía de alimentación, “caracterizado por una serie de abusos contra las personas trabajadoras y las delegadas sindicales, como faltas de respeto, gritos, insultos, persecución, aislamiento laboral y el acoso telefónico al personal que se encuentra de baja”. De manera paralela a las movilizaciones, la CIG tramitó también las correspondientes denunciadas ante la Inspección de Trabajo.
Según explican desde la central sindical este tipo de prácticas responden a una metodología (“modelo Mercadona”) “que supone una clara vulneración de derechos al contemplar, entre otras cosas, castigos discrecionales sin datos objetivos que afectan, por ejemplo, al cobro de primas económicas anuales de entre 3000 y 6000 euros”, como así se lo tiene traslado a CIG a la autoridad laboral. “El objetivo de esta estrategia es presionar, coaccionar y dar ejemplo disciplinario a terceras personas para dejar claro quien manda dentro del grupo empresarial, aunque eso provoque situaciones de humillación pública ante compañeras/os o clientes”.
“De igual manera, la compañía está penalizando a la representación sindical por participar en esta campaña de denuncia mediante actas de reprimenda y valoraciones negativas discrecionales para intentar que abandonemos la empresa. Al igual que hacen con el personal que no cumple los tiempos a consecuencia de la elevada carga de trabajo, que es perseguido y tiene que aguantar comentarios despectivos”, concluyen desde la CIG.

