El Pleno de la corporación municipal de Gondomar, celebrado el pasado jueves 16 de octubre, aprobó la moción de Manifesto Miñor con el objeto de reclamar fondos Next Generation y crear una comunidad energética singular que aproveche la antigua presa de Pego Negro conocida como “Fábrica de la Luz”, construida en los años 1908-09 por el emprendedor y filántropo D. Laureano Salgado.
“Esta iniciativa que llevamos a Pleno por segunda vez vino dada por el conocimiento, a través de diversos medios oficiales y de comunicación, que la Unión Europea viene de advertir al Gobierno Gallego del riesgo de la pérdida de 300 millones de euros (un 17% de los fondos Next Generation asignados a Galicia) sino se tramitan antes de agosto de 2026. Es decir, una ocasión de oro que gestionada con agilidad y consenso podría suministrar a todo Gondomar, y a lo mejor a la comarca, de una energía limpia, renovable, barata, y sin casi impacto medioambiental toda vez que la principal infraestructura, como es la Presa de Pego Negro, lleva construida más de 100 años y cuya concesión está caducada en poder de Augas de Galicia. En el caso de Gondomar sabemos del gasto anual en consumo eléctrico por las instalaciones públicas que pasa de los 1,3 millones de euros… Estas son las razones por las que ahora ya no hay disculpa para que el Gobierno Municipal se implique en este proyecto e impulse este proyecto que cuidamos altamente beneficioso. La creación de una comunidad energética liderada por el Concello de Gondomar y de la que podrían formar los demás ayuntamientos del Val de Miñor e incluso Augas de Galicia, sería un ejemplo de cooperación en beneficio de los vecinos y del Medio Ambiente. Como dijimos, la principal infraestructura lleva más de cien años construida (la Presa de Pego Negro), que a mayores tendría varias derivadas positivas como es la creación de una magnífica arena de ocio en la zona de la presa, así como actuando de ‘tanque de tormentas’ natural en el Río Zamáns cuando las crecidas del Invierno”, señala Antonio Araújo.
La Presa de Pego Negro fue construida entre los años 1907-1908 en el Río Zamáns por D. Laureano Salgado con la finalidad de suministrar electricidad a Baiona, Gondomar, A Ramallosa y a otros lugares del Val de Miñor. Posteriormente en 1923, después de finalizadas las obras de ampliación de la presa para aumentar su capacidad, pasa a formar parte de la Sociedad General Gallega de Electricidad en 1929. A través de esa concesionaria funcionará hasta 1957 que es comprada por FENOSA.
“Pues bien, resulta evidente que a día de hoy sería posible aprovechar esa infraestructura con mínimos costes medioambientales e importantes beneficios sociales y económicos al amparo de los Fondos Next Generation de la Unión Europea. La fórmula sería la de un ‘proyecto singular de comunidades energéticas’. Si a mayores tenemos en cuenta que la concesión sobre la infraestructura principal ya finalizó en el año 2023 (BOPPO de 12 de julio de 2023), sería urgente ponerse a negociar con Augas de Galicia, como si quisiera participar también del proyecto, sería un buen punto de partida”, añade Araújo.
El “Informe Estratégico para la Transformación de Galicia” vinculado a los fondos Next Generation publicado en marzo de 2021, destaca entre las prioridades de los mismos la transición ecológica, reservando para tal fin más del 37% de un total, aproximadamente 440,86 millones de euros. “Somos conscientes que se trata de un proyecto con una cierta complejidad, sobre todo burocrática y de tramitación, pero también que el elemento o infraestructura principal, es decir, la presa, lleva más de cien años construida y creemos que en un estado aceptable para volver a hacer uso de ella”, incide el portavoz de Manifesto Miñor.
“Creemos también que encaja perfectamente dentro de los supuestos subvencionables recogidos en dichos Fondos (hasta un máximo de un millón de euros), y que los beneficios serían evidentes, tanto para las arcas municipales por el ahorro significativo en la factura eléctrica, como por el hecho de ser una iniciativa pionera y simbólica como sería la constitución de una comunidad singular energética pública y liderada por un ayuntamiento. “Después de esta aprobación plenaria, desde Manifesto Miñor insistiremos para que se lleven adelante los trámites necesarios y que esta iniciativa no caiga en el olvido, por su utilidad social y medioambiental, y por la pedagogía que supone el hecho de que una Institución Pública lidere una comunidad energética”, concluye Araújo.

