La CIG-Banca inicia un calendario de protestas contra el cierre de oficinas del Santander

La CIG inició hoy en Vigo un calendario de movilizaciones para rechazar el modelo de negocio que está implantando el Banco Santander apoyándose en la digitalización forzosa de la clientela y en una nueva tipología de oficinas, que tiene como consecuencia el cierre de sucursales y la destrucción de empleo. En lo que va de año la entidad ya clausuró 17 oficinas en Galicia y un total de 160 en el conjunto del Estado y amortizó numerosos puestos de trabajo. Las protestas continuarán en Lugo este viernes 3 de octubre y en A Coruña el próximo día 13.

Este proceso está provocando también la amortización de empleos, incrementando la carga de trabajo del personal, las dificultades para la conciliación de la vida laboral y familiar y el deterioro de la atención a la clientela. “Todo esto va en contra de lo que públicamente defiende el Santander en relación con el servicio y la atención a los colectivos vulnerables”, señalan desde la federación de Banca.

En este sentido, recuerdan que la clientela sigue demandando atención presencial, “tal y como se puede comprobar cada día en las oficinas, nombradamente las personas mayores; pero también otros colectivos que confían en un modelo ‘omnicanal’ en el que la atención presencial sea fundamental”.

El cierre de oficinas está suponiendo también una importante reducción de personal en la red, con la consecuencia de que hay menos personal para atender el mismo número de clientes. “El banco centra la destrucción de empleo en el personal de ventanilla, implantando un modelo de caja ‘avanzada’ que pretende acelerar la supresión de este servicio, obligando al personal que hace labor comercial a asumir la atención de la ventanilla para suplir la amortización de los puestos de ese servicio, pero sin reducir sus objetivos comerciales; así, donde antes había dos personas haciendo tareas diferenciadas, ahora hay una sola persona haciendo el trabajo de las dos”.

De manera que las oficinas que quedan asumen el negocio de las oficinas que cierran, pero con el mismo personal que ya tenían. En consecuencia, el proceso de reestructuración del modelo de negocio del Santander aumenta “brutalmente” la carga de trabajo de las personas que quedan en las oficinas, e incrementa de manera “exponencial” los riesgos psicosociales.

Amplios núcleos de población sin servicio

El banco cierra oficinas en barrios de las grandes ciudades (A Coruña, Ourense, Pontevedra, Santiago de Compostela, Ferrol, Vigo, Lugo), dejando sin servicio a amplios núcleos de población, por lo que las personas se ven obligadas a desplazarse a otras zonas de la ciudad o a realizar los trámites online; algo que, en el caso de los colectivos vulnerables, dificulta el acceso al banco y contribuye a la exclusión financiera.

Ante este escenario, la sección sindical de la CIG en el Banco Santander se dirigió al Defensor del Pueblo para trasladarle las “nefastas” consecuencias que para el personal y la clientela tiene la implantación de este modelo de negocio, requiriendo la intervención del Ministerio de Economía y del Banco de España “para que obliguen al Santander a cumplir la legalidad y sus compromisos sociales, unos compromisos adquiridos públicamente para evitar la exclusión financiera de los colectivos vulnerables”.