La CIG denunció hoy públicamente en rueda de prensa el despido de una delegada del comité de Nueva Pescanova en el Centro Industrial de O Porriño como represalia por no haber firmado el acuerdo económico pactado a nivel estatal por la empresa con CCOO y UGT. La central sindical reclamará la nulidad de la decisión en el juzgado, al tiempo que convocará protestas “para darle una respuesta apropiada a esta agresión”.
Nueva Pescanova le comunicó el pasado 6 de agosto el despido a la delegada de la CIG tras 37 años trabajando en la empresa, y lo hizo en base a un certificado del servicio médico que la declara no apta a consecuencia de unas limitaciones que hasta ahora no le impedían desarrollar su labor.
Según la cronología que figura en la propia carta de despido, la afectada se somete a un reconocimiento por la empresa el pasado 19 de junio. El 15 de julio el médico de la empresa emite una valoración considerándola apta con limitaciones, “como venía siendo desde hace siete años”. Pero el 31 de agosto -“tal y como figura en la carta de despido aunque está claro que existe un error en la fecha”- emiten un certificado declarándola no apta.
“Lo que sucedió entre el primer certificado y el segundo fue que la CIG se negó a firmar el acuerdo económico pactado con sus socios a nivel estatal, CCOO y UGT, sindicatos que se prestan a este tipo de componendas con la empresa”, tal y como señaló el secretario comarcal de la FGAMT-CIG de Vigo, Suso García.
“Pescanova viene aplicando este método de despido desde hace tiempo para deshacerse de personal con antigüedades elevadas en la empresa, como aconteció recientemente en el centro de trabajo de Chapela. Curiosamente, en estos casos la compañía siempre llega a un acuerdo con las personas afectadas que evitan tener que ir a juicio. De este modo despide personal con antigüedad pagándole menos indemnizaciones”, señalan.
“En este caso mata dos pájaros de un tiro, ya que por un lado despide a la compañera para castigar a la CIG y por otro librarse de ella pagándole únicamente 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades. Mientras que si el despido fuera improcedente -como nosotros consideramos- serían 33 días por año”. Con todo, la central sindical va a reclamar la nulidad de la rescisión del contrato en el juzgado por tratarse de una delegada sindical y porque su situación física no cambió hasta el punto de justificar la decisión de declararla no apta.
Además, censuró que la empresa hubiera aprovechado que la mayoría del personal se encuentra de vacaciones para ejecutar el despido, impidiendo una respuesta inmediata de sus compañeros/as. “Pero que la dirección de Pescanova esté tranquila, que en cuanto se normalice la situación laboral y el personal vuelva al trabajo van a tener una respuesta apropiada a esta agresión”, ironizó. En este sentido, adelantó que mientras no se celebre el juicio -para el cual aún no hay fecha- “vamos a responder en la calle como siempre hacemos”.
Al mismo tiempo, criticó que la empresa no permitiera la presencia de la delegada despedida en la reunión del comité del pasado lunes 18 de agosto, “algo que consideramos ilegal ya que el despido no es efectivo hasta que haya una sentencia firme y ella podría ser candidata de nuevo a las elecciones sindicales, por lo que sigue siendo representante del comité”.
Otra cosa es que la despedida se presentara en su puesto de trabajo, que no fue el caso, ya que únicamente acudió a las instalaciones de la empresa para participar en la reunión. “Claro está que mediante estos subterfugios Pescanova pretende cambiar la correlación de fuerzas en el comité, que en la actualidad está integrado por 4 representantes de la CIG, 3 de USO y 2 de UGT”.
Por su parte, Jose Piñeiro, delegado de la CIG en O Porriño, explicó que en la reunión del comité para tratar el despido de la compañera la central sindical propuso paralizar las negociaciones del convenio hasta que la compañera fuera readmitida o hubiera una sentencia firme, “pero consideraron que eso no se iba a producir de ninguna de las maneras”.
Desde la CIG también se puso encima de la mesa la posibilidad de desarrollar concentraciones delante de la compañía para rechazar el despido. “La representación de la UGT dijeron que no iban a participar, y la de la USO comentó que tenía que hablar con la dirección del sindicato”. Y por último, desde la central le solicitaron a las dos organizaciones abordar el despido codo a codo compareciendo en la rueda de prensa como comité como se hace en todos los casos de despido, “pero dijeron que era un tema individual y que tenía que defenderlo ella”.

