El sábado 2 de agosto, a las 12:30 horas, el Museo-Pazo Quiñones de León acogió, un año más, el pregón en honor al Santísimo Cristo de la Victoria. Hasta allí, se trasladaron autoridades civiles, militares y eclesiásticas, entre ellas, el obispo de Tui-Vigo, monseñor Antonio Valín. En esta ocasión, la lectura del pregón recayó en el vigués y secretario general de la Secretaría de Economía del Vaticano, Benjamín Estévez de Cominges. Recordando estos últimos cuatro años de trabajo en la Santa Sede, “donde confluyen lenguas de todos los continentes, uno se enfrenta cada día a lo complejo, lo estructural”, Estévez de Cominges expresó que “lo universal nos da horizonte, pero lo local nos da raíces. Sin raíces profundas, la Iglesia no resistiría el viento del mundo. Cada cofradía, cada parroquia, cada devoción, es un pilar que sostiene el cuerpo entero. La fe que late hoy en Vigo -en esta ciudad concreta, en esta devoción concreta- sostiene a la Iglesia entera”.
Durante la bienvenida, la hermana mayor y presidenta de la cofradía del Santísimo Cristo de la Victoria, Marora Martín-Caloto, agradeció la participación de los asistentes y, especialmente, transmitió su agradecimiento al predicador de la novena, monseñor Luis Quinteiro, al portador del estandarte de la cofradía, Fernando Franco, y al pregonero, Benjamín Estévez. Durante su intervención, la presidenta pidió al Cristo de la sal “que nos anime a acercarnos a Él y a llevarle nuestras alegrías y nuestras penas, nuestras esperanzas y nuestras aflicciones, nuestros éxitos y nuestro cansancio, que se venga con nosotros, haga de nuestro Cirineo y nos ayude a llevar la carga”.
El pregonero, Benjamín Estévez, acompañado por sus familiares y amigos, resaltó que, “el Cristo de la Victoria no es solo una imagen sagrada. Es también identidad […]. El Cristo de la Victoria une a generaciones y nos recuerda, con su cuerpo vencido y sus ojos cerrados en una ciudad que siempre ha mirado al mar, que también es necesario mirar hacia dentro”. En este sentido, “de ser símbolo de resistencia de una ciudad marinera, el Cristo se ha convertido en un faro espiritual para vigueses que tenéis la suerte de vivir aquí, pero también para los que hemos emigrado. El Cristo nos acompaña. Nos une”.
En el contexto de cambio que enfrenta la Iglesia universal, tras el fallecimiento del papa Francisco y la elección del nuevo pontífice de origen norteamericano, León XIV, el pregonero del Cristo recordó que “la fe nos enseña que la Providencia no siempre actúa con estruendos, sino con detalles, con resonancias, con sintonías que solo se perciben si uno está atento. Y los que creemos, sabemos que Dios también habla a través de la historia”. Agradecía así la labor escondida de tantas personas que, a lo largo del año, preparan los diferentes actos de la festividad del Cristo de la Victoria. Y con especial cariño, elevó su acción de gracias al Cristo de los vigueses, “porque sigues estando ahí, año tras año. Firme. Sereno. Cercano. Porque en esta talla de madera hay algo de nosotros mismos, de nuestros antepasados y, si Dios quiere, lo habrá también de nuestros hijos y sus descendientes”.
Los actos en honor al Cristo de la Victoria continuarán el domingo 4 de julio, con misas en la concatedral-basílica a lo largo de todo el día. A las 11:00 horas, el obispo de Tui-Vigo presidirá la eucaristía solemne y, por la tarde, a las 19:30 horas, dará comienzo la procesión por las principales calles de la ciudad, que será retransmitida, en directo, a través de la TVG.




