La IX Asamblea de la CIG de Vigo celebrada este sábado en el Hotel Coia reeligió a Alberto Gonçalves Herrero secretario comarcal por unanimidad con 212 votos a favor, ninguno en blanco y ningún nulo. La candidatura de consenso para la Ejecutiva Comarcal sumó también 212 apoyos y 1 voto en blanco, al igual que la lista de representantes de la comarca en el Consejo Confederal.
Composición de la nueva Ejecutiva Comarcal:
- Alberto Gonçalves Herrero.
- Raquel Pérez Fernández.
- Ester Mariño Costales.
- Marta Gonzalo Correa.
- Ana Belén Lorenzo Álvarez.
- Beatriz Caamaño Rascado.
- Beatriz Rodríguez Méndez.
- Jesús Diz Gomez.
- Rafael Agras Suárez.
- Cristian Caamaño Fernández.
- Emilio Pérez Fernández.
- Xulio Vicente González.
Gonçalves comenzó su intervención al final del acto, una vez reelegido secretario comarcal, señalando que el lema escogido para la IX Asamblea, “Sen loita non hai conquistas, sen país non hai futuro”, no es solo una frase sino “nuestra razón de ser, nuestro norte, nuestra guía”. Es la “certeza” de que nada nunca “nos fue regalado”, de que cada derecho, cada avance, cada victoria, fue conquistada con el “sudor, con el coraje y con la unión” de la clase trabajadora gallega.
Y también la convicción de que sin una Galicia libre, soberana, dueña de su destino, no habrá “futuro digno” para el pueblo trabajador gallego. “Porque un país que no controla sus recursos, su economía y su capacidad productiva, es un país condenado a la precariedad, al desempleo, a la emigración y al expolio”.
Por eso valoró el hecho de que el encuentro sirviera para marcar la hoja de rumbo para los próximos años con un objetivo claro: hacer de la CIG una herramienta aún más fuerte, más combativa, más útil, para defender los intereses de la mayoría social en un contexto que no es “nada sencillo”. En el que crece la pobreza y el empobrecimiento, en el que el desempleo y la precariedad son una “herida abierta en nuestra comarca que se desangra en una asfixiante crisis industrial”. Al tiempo que la derecha ultraespañolista, al servicio del gran capital, lanza una “ofensiva reaccionaria” que amenaza nuestros derechos y nuestra identidad como pueblo.
“Frente a todo esto salimos a la calle, denunciamos, nos movilizamos y exigimos soluciones; frente a la precariedad que condena a millares de personas trabajadoras a salarios de miseria y a contratos basura, nosotros negociamos desde abajo, desde los centros de trabajo, para arrancar mejoras concretas en los convenios colectivos; frente a los que quieren una Galicia sumisa, domesticada, nosotros erguimos nuestra identidad nacional, nuestra lengua, nuestra cultura, como bases de un futuro justo y soberano”.
Y finalizó con un mensaje de esperanza, “pero también de compromiso”: la esperanza de saber que juntas y juntos somos imparables, de que cada lucha, por pequeña que parezca, “es una semilla que germina”; de que cada movilización, cada huelga, cada conquista, es un paso hacia una Galicia sin explotación. Y el compromiso de seguir luchando, de no dar un paso atrás, de estar siempre al lado de las personas trabajadoras, “en las buenas y en las malas”, en la certeza de que tenemos “todo por ganar”.
Avanzar en la recuperación de derechos y en la conquista de mejoras laborales
En el Informe de Gestión de la anterior Ejecutiva Comarcal, que fue aprobado por 223 votos a favor, ninguno en contra y ninguna abstención, se ponen de manifiesto que la comarca encara una crisis laboral y productiva de “enorme gravedad”, donde el sector industrial refleja los síntomas “más preocupantes”.
Según datos del Instituto Gallego de Estadística (IGE), el paro registrado en las comarcas de Vigo, O Baixo Miño, O Condado y O Morrazo pasó de 38.705 personas en 2021 a 27.701 en abril de 2025. Estas cifras, que no incluyen a las personas en ERTE ni aquellas en programas formativos sin empleo, “pueden sugerir una mejora superficial”. Sin embargo, esta aparente recuperación “es engañosa” si no se consideran otros factores críticos. La precariedad laboral se consolida como una constante, con una proliferación de contratos a tiempo parcial y una tasa de temporalidad “alarmante”, ya que el 90% de los contratos mensuales son de corta duración. Además, la emigración masiva sigue siendo “una sangría”, con millares de personas jóvenes expulsadas por la falta de perspectivas laborales, lo que reduce la población activa y debilita el tejido económico.
Además, el número de puestos de trabajo efectivos, según la Encuesta de Población Activa (EPA), se mantiene muy por debajo de los niveles de 2009. Solo en la ciudad de Vigo, hay 3.400 personas empleadas menos que hace 15 años. El sector industrial, en particular, está en caída libre: en el primer trimestre de 2025, el empleo industrial en la ciudad registró una pérdida del 20% respecto a 2009, lo que se traduce en 5.600 empleos menos. Este devalar no es exclusivo de la ciudad, sino que se extiende a toda la comarca, como también lo hace el proceso de “terciarización” de la economía local, con el sector servicios -caracterizado por empleos eventuales, precarios y mal remunerados- acaparando el 76,4% del total del empleo.
Todo un síntoma de un proceso más amplio de desertización productiva, ya que el sector industrial, otrora la columna vertebral de la economía viguesa, se encuentra en “caída libre”. Industrias clave como la automoción y el naval enfrentan “gravísimas” amenazas. En el sector de la automoción, la transición hacia nuevos modelos energéticos no fue acompañada por inversiones estratégicas para garantizar los empleos.
Por el contrario, crecen los contratos temporales y a tiempo parcial y se intensifican los ritmos de trabajo y el uso alarmante de centros especiales de empleo como agencias de trabajo temporal encubiertas, explotando a personas trabajadores con discapacidad con salarios más bajos y peores condiciones. Esta práctica, permitida por las últimas reformas laborales, es un “ataque directo” a las personas trabajadoras más vulnerables y una traición a los derechos laborales.
Y el sector naval, un “pilar histórico” de la comarca, está igualmente en un punto crítico: asfixiado por las deudas, con una caída de la actividad y con una apuesta por un modelo de “astillero de síntesis” que genera inestabilidad productiva y perpetúa la precariedad a través de las industrias auxiliares.
Esta crisis social, laboral y productiva descrita es consecuencia directa de las políticas neoliberales impulsadas por el capital empresarial y financiero a través de sus gobiernos aliados. Con la imposición de condiciones laborales y sociales cada vez más duras, con el empobrecimiento de salarios y pensiones, la consolidación de la precariedad y la perpetuación del desempleo. “Superar este escenario requiere un cambio radical en las políticas económicas, laborales, sociales e industriales, tanto del Gobierno español como de la Xunta de Galicia, rompiendo con las directrices antiobreras impuestas por la Unión Europea”.
Ante esto, la CIG apuesta por la movilización y la lucha como principales herramientas para cambiar las políticas de los Gobiernos español y gallego. “Solo una agenda política centrada en los intereses de la clase trabajadora y en el desarrollo productivo de Galicia podrá revertir esta crisis y construir un futuro digno para nuestro pueblo, que pasa por avanzar hacia la conquista de la plena soberanía e independencia nacionales”.
Principal sindicato de la comarca en representación y afiliación
La CIG revalidó en este período su posición como primera fuerza sindical tanto en el conjunto de la comarca como en todas las federaciones excepto en la enseñanza, aunque logró crecer en representación y en porcentaje. A nivel sectorial la central es primera fuerza en el conjunto de la Unión Comarcal, en Servicios (35,02%), Industria (37,55%), Construcción y Madera (30,30%), Banca (20,47%), Administración pública (22,73%), Salud (27,00%) y FGAMT (33,86%).
Por Uniones Locales, la CIG es el sindicato más representativo en las cuatro existentes: Vigo (32,09%), O Morrazo (27,59%), O Porriño (38,00%) y O Baixo Miño (60,58%). En cada una de ellas también es primera fuerza en la mayor parte de los sectores.
En resumen, el sindicalismo nacionalista y de clase es la primera fuerza en la comarca con 1.403 representantes, 400 más que UGT con 1.003, y 417 más que CCOO con 986. Respecto al período anterior (30/4/2021), la CIG aumenta la distancia en relación a CCOO y UGT, algo especialmente relevante al ser los períodos intermedios menos favorables en términos de resultados electorales para la central sindical.
Con todo, se llama al conjunto de la afiliación y de la representación a mantenerse “vigilantes”, ya que el auge de sindicatos amarillos y las presiones de la patronal siguen siendo una “importante amenaza”. “Debemos seguir fortaleciendo nuestra estrategia sindical, centrándonos en sectores donde estamos infrarrepresentados e implicando las personas trabajadoras más jóvenes, que están cada vez más afectadas por la precariedad”.
Ya que el éxito de la CIG en las elecciones sindicales no se trata “solo de números”, sino de construir un movimiento que “empodere” a las personas trabajadoras. “Cada delegada, cada delegado, es un paso hacia una clase trabajadora más fuerte y unida, preparada para avanzar en la recuperación de derechos y en la conquista de mejores condiciones laborales”, tal y como recordó el secretario comarcal de la CIG-Vigo, que fue el encargado de defender el texto.
Hijos e hijas de las luchas del 72 contra la dictadura franquista
El encargado de representar la Ejecutiva Confederal en el proceso comarcal vigués fue Paco Sío, que destacó el hecho de que la Unión Comarcal de Vigo representa en la actualidad 1 de cada 4 delegados/as y 1 de cada 4 afiliados/as de la CIG a nivel nacional.
También señaló que “no es fruto de la casualidad que estemos hoy todos aquí celebrando lo que somos ni que todos y todas las que nos precedieron convirtieran la CIG en la comarca de Vigo en lo que hoy es, ya que somos hijos e hijas de las luchas que en septiembre de 1972 se produjeron en esta ciudad contra una dictadura criminal y corrupta y contra una España aplastante de las realidades nacionales como es la gallega”.
Y recordó que “corren tiempos duros, tiempos de lucha, de fuerte compromiso y militancia en el sindicalismo de combate y contrapoder que representa la CIG”. Por lo que apeló a la necesidad de reforzar el proyecto sindical a nivel organizativo, “pero también ideológicamente para poder confrontar contra el poder económico y político en la dirección de una salida justa a esta crisis que no acaba nunca”.
Representantes de la comarca en el Consejo Confederal:
- Alberto Gonçalves Herrero.
- Ester Mariño Costales.
- Beatriz Caamaño Rascado.
- Beatriz Rodríguez Méndez.
- Raquel Pérez Fernández.
- Marta Gonzalo Correa.
- Rafael Agras Suárez.
- Manuel Simón Graña.
- Serafín Fernández Portela.
- Guillerme Ignacio Costa.
- Arturo Domínguez Míguez.
- Emilio Pérez Fernández.



