La CIG toma las calles este Primero de Mayo para reivindicar trabajo, derechos y soberanía

La CIG tomó las calles del país un año más en la jornada del 1º de Mayo, Día Internacional de la Clase Obrera, para reivindicar derechos laborales, sociales y nacionales y rechazar la escalada belicista liderada por los Estados Unidos y la OTAN, ideas que se condensan en el lema escogido en esta ocasión: “Traballo, dereitos, soberanía. Galiza contra as guerras”.

Varios millares de personas participaron en las 17 movilizaciones convocadas por la central sindical en otras tantas localidades gallegas, siendo la principal y más numerosa la manifestación que recorrió el centro de Vigo a mediodía, desde el cruce de A Doblada hasta la Porta do Sol.

Este Primero de Mayo se enmarca en la campaña que la CIG está desarrollando desde el inicio de este año para reclamar trabajo digno, igualdad de salarios y una Galicia con derechos. Y se celebra en un contexto de profunda crisis global, marcada por una ofensiva del capitalismo neoliberal que refuerza la explotación de clases y pueblos, en el que el gasto militar y la guerra son herramientas del imperialismo para sostener un sistema injusto que es incapaz de generar desarrollo y bienestar social, resolver las necesidades básicas de la humanidad y ser respetuoso con la naturaleza.

En estos términos se expresó precisamente el secretario general de la CIG, Paulo Carril, durante su intervención al final de la movilización de Vigo, que comenzó con una mención solidaria con Palestina y de condena al genocidio que está perpetrando Israel. Al tiempo que situó las principales coordenadas de esta jornada “de denuncia y de lucha”: contra las guerras imperialistas y la militarización de la sociedad; contra la UE del capital y de la extrema derecha; y por la defensa de los servicios públicos, de los derechos laborales y de un proyecto soberano para Galicia.

Carril incidió en que ante lo que está sucediendo en buena parte del planeta “urgen unas nuevas relaciones internacionales sin subordinaciones, explotación ni dependencias, fundamentadas en el derecho de autodeterminación y en el respeto a la soberanía económica y política de los pueblos y naciones para la construcción de un mundo necesitado de justicia, solidaridad, cooperación, igualdad y paz”. Cuestiones fundamentales en una época marcada por la ofensiva del capitalismo neoliberal, que pretende reforzar sus estructuras de dominación de clase, depredación de los recursos naturales y opresión colonial.

El secretario general de la CIG señaló también que la llegada de Trump a la presidencia de los EEUU es la expresión “más agresiva y violenta” de este sistema en crisis, ampliando sus políticas belicistas y de control geopolítico. A este refuerzo del papel imperial estadounidense responden la imposición de aranceles y las órdenes de aumento del gasto militar de los países integrados en la OTAN.

“Condenamos la apología de la guerra y la deriva belicista de los gobiernos, comenzando por el gallego y por el español, pero seguido por los europeos, que responden a las órdenes de los EEUU, con la OTAN como instrumento de guerra, mientras seguimos en una creciente recesión económica, con un mayor control de los presupuestos públicos que seguro traerán nuevos recortes en las políticas sociales y en los servicios públicos”.

Y lamentó que la UE confirme con sus políticas la sumisión a los intereses de los EEUU, mientras la extrema derecha crece, consolidando un proyecto reaccionario que prioriza los gastos militares sobre los derechos sociales. “Una deriva que ahonda en el descrédito de la UE en el mundo y acelera su descomposición interna, mientras se mantiene intolerante en reconocer derechos sociales y la soberanía de los pueblos y naciones que la integran”.

Críticas a los Gobiernos español y gallego

Un diseño imperialista con el que el Gobierno español “se alineó sin reparos”, lanzando una “descomunal” campaña de propaganda, recurriendo al miedo para convencer a la población de la necesidad de incrementar las partidas destinadas a armamento, cuando ya supera el 2% del PIB en gasto militar, priorizando así presupuestos bélicos sobre las necesidades sociales.

De manera que acepta planes de ajuste que recortan la inversión pública y caminan hacia la privatización de los servicios básicos, creciendo los sectores populares impedidos de acceder a derechos básicos como alimentación y vivienda, nombradamente entre la gente joven y las mujeres. “Están aprobando políticas que precarizan las condiciones de vida de la clase trabajadora con reformas que tienen como objetivo rebajar salarios y flexibilizar los derechos laborales”.

Puso como ejemplo que el 60% del empleo creado corresponde a contratos fijos-discontinuos y temporales; crece la pobreza laboral; y el hecho de que muchas personas trabajadoras, aunque cuenten con un empleo, ven reducidos sus ingresos mientras las empresas aumentan “espectacularmente” sus beneficios.

Carril cargó también contra las políticas “suicidas” del PP al frente del Gobierno gallego, “que aprovecha estas políticas españolas y en su profundo proyecto reaccionario y derechoso las convierte en más fatales para el pueblo gallego, provocando un aumento de la pobreza y de la desigualdad”.

Un PP -denunció- obsesionado con la privatización de los servicios públicos, de la enseñanza, de la sanidad y con la mercantilización del sector de la dependencia, en un país que sigue sin tener un sistema gallego público de atención a las personas mayores y dependientes, “fomentando la precariedad y los bajos salarios por permitirle la barra libre a las patronales de los SAF y de las residencias de la tercera edad”.

Unas políticas que ahondan en la desertización industrial y social de comarcas enteras, abandonadas por las administraciones, “mientras el PP mantiene su carrera desenfrenada por la depredación de nuestros recursos naturales y minerales”.

En este sentido, se preguntó por qué en el reciente apagón Galicia fue de los últimos territorios en volver a la normalidad a pesar de su gran capacidad de generación eléctrica y por qué el Gobierno gallego optó por abandonar sus responsabilidades en un sector clave. “Ya estamos hartos de ser una colonia y que el expolio de nuestros recursos esté al servicio del desarrollo de otros territorios, mientras padecemos todos los impactos sociales y medioambientales negativos”.

Al mismo tiempo, denunció la actual ofensiva contra nuestra lengua, con el intento de ejecutar un pacto “para enterrarla”, por lo que llamó a llenar las calles de Compostela el próximo 17 de mayo, Día das Letras Galegas bajo el lema “Paremos a emerxencia lingüística, lingua vital xa!”.

Para Carril todo esto ocurre en Galicia y en el Estado español con el aval de un diálogo social “fraudulento” que se utiliza como “cortina de humo” para imponer estas medidas y las reformas laborales y de la Seguridad Social “que legalizan la precariedad, los bajos salarios, la pobreza laboral y aumentan las desigualdades y el desmantelamiento del sistema público de pensiones”.

Medidas como la reducción de la jornada a 37,5 horas promovida por el Ministerio de Trabajo, UGT y CCOO, que calificó de “fraudulenta” porque la jornada laboral anual media ya está muy próxima la esta cifra y porque la reducción se hace en el cómputo anual, permitiendo la distribución irregular de la jornada, lo que no garantizadora que las personas salgan antes del trabajo. “No estamos ante uno verdadero nuevo derecho, y se queremos avanzar en derechos y reconocer una reivindicación histórica del movimiento obrero hay que reducir la jornada a 35 horas semanales”.

Finalmente advirtió que las políticas favorables para la clase trabajadora y para el pueblo gallego no son concesiones de los gobiernos ni nacen del diálogo social, sino que se conquistan luchando. “El tiempo que tardamos en ir a la movilización y a la huelga es tiempo que perdemos en ganar derechos”.