Una nueva investigación desvela datos sobre el ecosistema en el que vivían los dinosaurios en Teruel

Un equipo de paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis y de la Universidad de Vigo acaban de publicar en la revista científica Diversity nuevos avances que permiten perfilar cómo era el ecosistema en el que vivían los dinosaurios en el Cretácico en el que hoy es la provincia de Teruel durante un intervalo de unos 25 millones de años.

La investigación paleobotánica analizó numerosos restos de hojas encontrados en cinco yacimientos de la provincia de Teruel, algunas de ellas de grandes dimensiones, correspondientes al género Desmiophyllum, que pertenece al grupo de las gimnospermas. De los datos obtenidos se desprende que esta planta estuvo ampliamente repartida por diferentes ambientes en los que también vivían dinosaurios herbívoros en el Cretácico.

El estudio está firmado por Luis M. Sender, Josué García-Cobeña y Alberto Cobos, de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis/Museo Aragonés de Paleontología y por José B. Diez, del Departamento de Xeociencias Mariñas y Ordenación do Territorio de la UVigo e investigador del Centro de Investigación Mariña, CIM-UVigo. Según este último, la relevancia de este trabajo radica en que acerca nuevos datos paleobotánicos que “nos permite una visión integral del registro fósil encontrado en este tipo de yacimientos famosos por el hallazgo de restos de dinosaurios. Los restos de plantas descritos conjuntamente con otros datos previos ya publicados nos está permitiendo tener una mejor comprensión general de las condiciones paleoambientales de estas surgencias”.

Una planta presente en las costas cretácicas del antiguo mar de Tethys

El investigador Bienvenido Diez explica que la Universidad de Vigo lleva alrededor de 25 años colaborando con la Fundación Dinópolis en la reconstrucción de los paleoecosistemas de diferentes yacimientos de dinosaurios. En concreto, en lo que se refiere a este nuevo artículo publicado, el material fue excavado hace una década en varios yacimientos de Teruel (Estercuel, Plou, Utrillas, Galve y Mosqueruela).

Según Luis Miguel Sender, primer autor de la publicación, “los restos corresponden a unas peculiares hojas acintadas y con abundantes venas paralelas pertenecientes al género Desmiophyllum, reconociéndose varios tipos de hojas que se diferencian en cuanto a su morfología y al número de venas presentes”. La edad geológica de los yacimientos en los que se encontraron los restos cubre un intervalo temporal de entre 125 y 100 millones de años, desde el Barremiense (Cretácico Inferior) hasta el Cenomaniense (Cretácico Superior). “Estas diferencias en la edad de los yacimientos en los que se encontraron los fósiles estudiados indican que esta planta gimnosperma vivió en las costas cretácicas del antiguo mar de Tethys, en lo que actualmente es el sur de Aragón, durante un intervalo de, por lo menos, 25 millones de años”.

Como explica otro de los autores, Josué García Cobeña, las características de conservación de las hojas estudiadas permiten inferir que las plantas de las que proceden “vivirían a las afueras de las zonas en las que fueron enterradas”. De hecho, las hojas fueron encontradas en depósitos correspondientes a lechos fluviales en explanadas costeras, lagos costeros poco profundos de agua dulce, pantanos costeros asociados a un gran sistema deltaico y bahías costeras, lo que indicaría una adaptación a un amplio rango de paleoambientes”.

Posible alimento para dinosaurios

Los registros de Desmiophyllum de la edad Barremiense se encontraron en Galve, en niveles estratigráficos que se correlacionan con los que proporcionaron abundantes restos articulados, tanto de adultos como de crías del dinosaurio ornitópodo Iguanodon galvensis. Por este motivo, según el experto Alberto Cobos “es posible que este tipo de plantas constituyeran parte de la dieta de estos dinosaurios fitófagos (comedores de plantas) del Cretácico Inferior.”

Por lo tanto, estos hallazgos de plantas fósiles encontrados en yacimientos con restos de dinosaurios en la provincia de Teruel acercan una información muy importante para conocer paleoambientes en los que vivían estos animales durante el Mesozoico en el centro-este de España. Con todo, para el investigador del CIM-UVigo Bienvenido Diez, aunque la coocurrencia de esta planta con restos de ornitópodos “la convierten en candidata a potencial alimento de estos dinosaurios”, este extremo “tendrá que ser confirmado con el estudio de nuevas asociaciones paleobotánicas en yacimientos similares del resto de la península ibérica”.