UVigo y Academia de Cine ponen en marcha iniciativas para mejorar la accesibilidad del audiovisual español

El grupo Galma -Galician Observatory for Media Accessibility- de la Universidad de Vigo, liderazgo por el investigador Pablo Romero, lleva años trabajando para visibilizar y potenciar la diversidad e inclusión en la industria audiovisual. Desde hace unos meses cuentan para hacerlo con un nuevo aliado, nada más y nada menos que la Academia de Cine. Fruto de esta unión pusieron en marcha el primer curso de formación de coordinadores y coordinadoras de acceso en España, una nueva figura profesional cuya principal función es encargarse de todos los temas de accesibilidad de un film, desde que arranca el proceso creativo hasta que se distribuye a las salas. Ahora, reforzados con una ayuda de 90.000 euros concedida por el Ministerio de Ciencia dentro del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Investigación, están organizando toda una serie de nuevas iniciativas destinadas a garantizar la accesibilidad de la industria cinematográfica española.

La idea del grupo Galma no se limita a formar a las personas que se encargan del subtitulado para personas sordas o de la audiodescripción para ciegos/as, sino que va mucho más allá. La labor de este nuevo perfil profesional, ya asentado en otros países europeos, se basa en tres aspectos fundamentales: la participación, la representación y la accesibilidad de las propias personas discapacitadas en el cine. “Si tú trabajas como coordinador o coordinadora de accesibilidad tienes que garantizar que cualquier persona que tenga una discapacidad pueda trabajar en la producción de una película, en cualquiera de sus roles; que si hay personajes con discapacidad sean retratadas sin estereotipos y, por último, que desde que se inicia el proceso de creación hasta que se distribuye el film se tienen en cuentan los temas de inclusión y diversidad”, explica Pablo Romero.

Defienden pues que todas las cuestiones relativas a la accesibilidad se tengan en cuenta desde el minuto cero, desde el propio momento en el que se pone en marcha el proceso de creación. Es un cambio de concepción que pone sobre la mesa la necesidad de dotar a esta industria de nuevos profesionales capacitados para llevar a cabo esta labor.

Cine accesible, mucho más allá del subtitulado y la audiodescripción

“Tradicionalmente las medidas de accesibilidad sólo se tenían en cuenta al final, era, y sigue siendo en la mayoría de los casos, un añadido cuando la película ya está finalizada y hay que distribuirla”, destaca Romero, al tiempo que explica que esto provoca que, al ser cuestiones añadidas al final, no se hacen en colaboración con el equipo creativo, el cual puede tener un impacto en el producto final. “Nosotros lo que promovemos es la integración de la accesibilidad desde el principio, que haya una colaboración entre el equipo creativo y el de accesibilidad, de manera que esté planificado desde el comienzo cómo va a llegar esa película a una persona sorda, ciega o a espectadores que por diferentes motivos necesiten accesibilidad”, destaca el investigador.

Llevan años trabajando en todos estos temas y toda esta experiencia se tradujo ya en muchos trabajos previos realizados en colaboración con empresas como Neftlix, diferentes cadenas de televisión, instituciones y organismos de diferentes países, incluido el Parlamento europeo, y ahora la colaboración se centra en la Academia de Cine.

La formación de las y de los coordinadores de acceso recae en la UVigo

Romero explica que en el Reino Unido esa figura se creó hace unos años y está ya mucho más consolidada. No obstante, sus funciones no son tan amplias como las que se formulan a nivel español. Allí sólo se tiene en cuenta la representación y la participación de personas discapacitadas, pero no las diferentes medidas de accesibilidad como el subtitulado o la audiodescripción, mientras que aquí, “por el contrario, sí se tienen en cuenta todas estas cuestiones”.

El primer curso de coordinación de acceso se realizó en línea durante tres meses en primavera de 2024. “Fue una experiencia muy enriquecedora, pero tuvimos el inconveniente de que todos los participantes eran personas no discapacitadas y a nosotros nos gustaría promover que haya personas ciegas y sordas que puedan trabajar en esto, porque, si no es así, seguimos promoviendo un mundo un tanto capacitista en el que somos nosotros, las personas sin discapacidad, las que decidimos por ellos y ellas”, recalca Romero.

Nuevos cursos pensados para personas con discapacidad

En la actualidad España cuenta sólo con 20 coordinadores/as de acceso, las 20 personas que se formaron con la UVigo en 2024, y el objetivo es ir incrementando progresivamente este número. Sumarán a este curso toda una serie de iniciativas dirigidas a consolidar este nuevo perfil profesional, pero también a hacerlo más accesible, de manera que sean las propias personas discapacitadas las que puedan ejercer ese tipo de responsabilidad.

Para conseguirlo han planificado diferentes acciones que se llevarán a cabo desde este mes hasta junio. Las actividades arrancaron la pasada semana con una jornada en la sede de la Academia de Cine en Madrid, a la que asistieron coordinadores y coordinadoras de acceso de otros países para exponer su experiencia, “lo que nos ayuda a definir la mejor manera de hacerlo en nuestro país”.

La segunda iniciativa será una semana de formación presencial sobre participación y representación de la discapacidad en cine y, ya luego, comenzarán dos nuevos cursos en línea, de los que, de nuevo, también se encargarán desde Galma. Son dos formaciones de tres meses, una sobre audiodescripción para personas ciegas y otra sobre subtitulado para personas sordas, dirigida específicamente a personas con discapacidad.

En cuanto a la irrupción de la Inteligencia Artificial en todo este proceso, Romero considera que en la actualidad se está en ese momento en el que “los asiste o los reemplaza”. En esta línea destaca que es posible que en algún momento la IA empiece a sustituir al especialista en alguna tarea de traducción o accesibilidad, pero, más allá de eso, desde Galma están creando “un hueco para el cual el humano es absolutamente necesario: la labor de coordinación, colaboración y cocreación de la accesibilidad con el equipo creativo de las películas. Eso no se puede sustituir por una IA”.

Base de datos con las 900 películas inclusivas de la historia del cine

Los resultados de toda esta formación, que es la primera vez que va a llevar a cabo en España, se presentarán de manera coordinada con la Academia de Cine en su Campus de Verano el próximo mes de junio, momento en el que también darán a conocer una base de datos en la que están trabajando en la actualidad y en la que se recogen cerca de 900 obras de toda la historia del cine en la que se tuvo en cuenta a accesibilidad desde el principio, “de manera que se puedan ver ejemplos concretos de cómo se hace esto”.

A mayores, la idea es presentar también en este mismo campus una Guía de cine accesible en línea dirigida a todas aquellas personas que no se puedan formar pero que quieran ampliar sus conocimientos sobre el tema.