La RAG y el Concello de Tui celebran el centenario del académico fundador Manuel Lago

La Real Academia Galega celebrará el viernes 7 de marzo en Tui el centenario de la muerte del académico fundador Manuel Lago González (Tui, 1865 – Santiago de Compostela, 1925). El religioso y escritor fue uno de los organizadores de los juegos florales que se desarrollaron en esta localidad pontevedresa en el año 1891, los primeros de la historia íntegramente en gallego. La institución de la que formó parte y el Concello de Tui coorganizan el acto, que tendrá lugar en el espacio sociocultural de la calle Camilo José Cela (19:00 horas).

El presidente de la RAG, Víctor F. Freixanes, y el alcalde de Tui, Enrique Cabaleiro, pronunciarán los discursos institucionales en una cita que contará además con las intervenciones académicas alrededor de la figura de Lago González de Andrés Torres Queiruga y Xesús Ferro Ruibal.

El programa incluye la actuación musical de Eduardo Rodríguez Sobrino en la gaita y Rubén López López al piano. Los músicos del Conservatorio Municipal de Tui interpretarán composiciones de José Torres para poemas del homenajeado.

Lago González, protagonista del Día das Letras Galegas de 1973, fue autor a la vez que Manuel Murguía de uno de los dos discursos leídos en el acto de constitución de la Academia (1906), que tituló “Elogio de la lengua gallega”. El religioso destacaba en este texto la antigüedad de la lengua gallega y dibujaba su historia culta, desde el esplendor de la lírica medieval hasta el Resurgimiento. En esta línea de reivindicación de la cultura del país dejó asimismo otros escritos en los que procuró conciliar los ideales del galleguismo cultural y de un catolicismo de línea tradicionalista.

Miembro fundador de la RAG, durante los años en que fue obispo de El Burgo de Osma (Soria) perdió su condición de académico, que recuperó en 1917 al regresar a Galicia como obispo de Tui. Seis años después, en 1923 se convertía en el primer arzobispo gallego de Santiago de Compostela en ciento veinticinco años. En esta nueva etapa fue nombrado presidente honorario del Seminario de Estudos Galegos.

Tui, el hogar donde todo comenzó

La formación de Lago González había arrancado en el seminario de Tui, en el que había ingresado a los trece años de edad para estudiar el bachillerato. En seguida estudiaría las carreras de Humanidades, Filosofía, Teología y Derecho Canónico, y también latín y griego en Santiago de Compostela. De vuelta en el seminario tudense ejerció en sus aulas como catedrático de ambas lenguas e impartió también, entre otras materias, historia eclesiástica, arqueología o teología dogmática. En 1888 fue ordenado presbítero y en 1893 alcanzó el doctorado en teología.

Como escritor Lago González comenzó a publicar sus primeros poemas siendo aun solo un adolescente, tanto con su propio nombre como bajo seudónimo. Sus primeros versos aparecieron en 1880 en el periódico El Eco del Miño y entre 1888 y 1896 colaboró asiduamente en las páginas del periódico católico La Integridad. En sus páginas se ocupó de las secciones “Ripios” y “A la menuda”, en las que se mostró como un articulista mordaz que no eludía la polémica y que intentaba armonizar los ideales del galleguismo regionalista y del integrismo católico.

Cuando en 1891 se constituyó la Asociación Regionalista Gallega, presidida por Manuel Murguía, Lago González se incorporó de inmediato a la Junta Regionalista de Tui, que aquel mismo año organizó los Xogos Florais de Tui. Para este encuentro escribió el discurso “Gabanza da lingua galega”, del que no se conserva copia.

De la etapa lucense y la planta con su nombre a Compostela

Enfrentado desde 1894 con el nuevo obispo tudense, Valeriano Menéndez Conde, y tras varios incidentes con las autoridades civiles locales por la radicalidad de su catolicismo, en 1896 fue trasladado a Lugo, ciudad donde ejerció como canónigo de la catedral y catedrático de hebreo y teología en su seminario y de la que fue nombrado hijo adoptivo. En Lugo publicó El renacimiento de la escolástica en España (1902), discurso leído en la inauguración del curso 1901-1902 del seminario; y colaboró al mismo tiempo con el padre Merino en la recogida de plantas en las riberas del Miño. Una de ellas fue bautizada como Narcisus lagoi en su honor.

En 1909 fue nombrado obispo de El Burgo de Osma, diócesis que dirigió entre 1910 y 1917, año en el que regresó a Tui como obispo. De vuelta en casa publicaría la pastoral “El régimen espiritual” y estimuló la recuperación de las formas de culto tradicional y populares gallegas.

En 1923 fue preconizado arzobispo de Santiago de Compostela, sede de la que tomó posesión al año siguiente. Se hacían 125 años desde la última vez que un gallego ocupara la sede compostelana y su nombramiento fue acogido con entusiasmo por el galleguismo de la época. Recibió las loanzas de figuras como Amor Ruibal, Ramón Cabanillas -quien le dedicó el poema “As pombas do perdón”- y Antón Vilar Ponte, que escribió para la ocasión el artículo encomiástico “El heredero de Gelmírez y Rajoy”.

Ya en Santiago de Compostela, fue nombrado presidente de honor del acabado de crear Seminario de Estudos Galegos. La ceremonia de recepción contó con la intervención de Castelao, quien leyó el discurso titulado “O novo espírito”, y concluyó con las palabras del propio Lago González en defensa de la cultura y de la lengua gallegas.

Poesía e historia

Como poeta, el religioso escribió 62 composiciones en gallego que se conservaron sobre todo manuscritas. Otras se publicaron en periódicos como La Integridad, El Norte de Galicia, Galicia Diplomática o Galicia Católica. Su canon literario gallego lo forman autores como Añón, Pondal, Curros, Rosalía o Lamas Carvajal. Versificador ágil, podía usar registros lingüísticos elevados o más acercados a la oralidad. En sus composiciones trató desde temas devotos hasta el paisaje de la tierra natal, las costumbres populares y personajes históricos y legendarios, como en el romance dedicado a Pedro Madruga o en la oda patriótica de estilo pondaliano “O derradeiro celta”. Algunas de sus piezas fueron musicadas por el maestro de capilla de Tui Martínez Posse y otras, como “Alborada”, “San Campio”, “Fror Nova” y “O neno Xesús” por José Torres Crego. Algunas de ellas forman parte del repertorio que se interpretará en el acto de homenaje del 7 de marzo.

Aficionado a la historia, en 1882 fue nombrado miembro de la Academia Mont-Réal de Toulouse. Publicó sus primeros trabajos en este campo, “Galicia antigua” (1883) y “Las religiones de Galicia” (1896), en El independiente. Hace falta destacar también su edición del “Onomástico etimológico de la lengua gallega” (1923) del padre Sarmiento y un artículo sobre la firma de Colón publicado en el Boletín de la Real Academia Galega.

El académico Xosé Filgueira Valverde, uno de los grandes especialistas en su obra, es autor de Lago González: biografía y selección de su obra gallega (1965) y de Escolma de poesías (1973), edición de la RAG con motivo del Día das Letras Galegas de 1973.

Un completo programa alrededor de Manuel Lago

La sesión académica del 7 de marzo inaugura la programación que se desarrollará en Tui en marzo con Manuel Lago como protagonista. El domingo 16 habrá un paseo literario por la localidad y el lunes 17 de marzo el espacio de la calle Camilo José Cela volverá a ser el punto de encuentro con una mesa redonda que juntará a Avelino Bouzón Gallego, archivero de la catedral de Tui, la escritora y docente Marga do Val y el profesor de la USC José Manuel García Iglesias. Ya el martes 18 de marzo, día de la muerte del religioso y escritor, la profesora de la USC Marta Cendón Fernández pronunciará una conferencia sobre el homenajeado.