La Escuela Municipal de Grabado del Concello de Nigrán viene de ganar un auténtico “Ferrari” de los tórculos gracias a una donación particular. Esta lotería viene de la mano de Isabel Bravo y sus cinco hermanos, quienes decidieron agasajar a la escuela con la prensa de calcografía de la prestigiosa marca española Azañón que empleaba su padre, el artista pontevedrés Ángel Bravo Cuevas, fallecido en 2007. Este tórculo ya está operativo en el faro de Gaifar junto a su gemelo, un Azañón idéntico adquirido en el año 2023 por el Concello de Nigrán con una inversión de 5.700 €, otro pequeño tórculo y una prensa vertical.
“La escuela ganó este año un lugar privilegiado para sus clases después de rehabilitarse el faro de Gaifar y ahora se viene de nutrir con una prensa espectacular”, sintetiza el regidor, Juan González, sobre esta actividad artística municipal única en Galicia a la que asisten 20 alumnos y alumnas y que lleva 17 años funcionando en Nigrán (desde hace 6 independizada de la de Pintura).“Esta incorporación permite que las clases sean mucho más dinámicas porque optimizamos mucho los tiempos”, explica la profesora, Ana Barbará, quien enfatiza que “la marca Azañón está reconocida como la mejor del mundo”.
Ángel Bravo Cuevas, natural de Turégano (Segovia) llegó a los 11 años a Pontevedra, entrando en contacto en su juventud con un grupo de aficionados al grabado en linóleo liderado por Castelao, quien introdujo esta técnica después de conocerla en un viaje por Europa. Junto a ellos forma parte de la Escuela de Linoleístas de Pontevedra y colabora en la revista Spes. La afición por el grabado ya no lo abandonará durante toda su vida, estableciendo un taller propio en su jubilación que mantiene hasta su fallecimiento, con 80 años, y formando parte del colectivo GRAPH. “Mi padre era autodidacta. Él era empresario textil, pero lo que de verdad le interesaba era el mundo artístico. Empezó con la plumilla, continuó con el grabado en linóleo y la punta seca y se especializó posteriormente en aguafuertes”, explica su hija Isabel, quien destaca su inclinación por enseñar y difundir entre la sociedad esta disciplina artística. “Dio clase de grabado en la Diputación y mantuvo siempre esa vocación de maestro, por lo que estaría muy feliz de saber que su tórculo está al servicio de personas que quieren aprender a hacer grabados”, añade.
El tórculo funciona ya en la sede de la Escuela Municipal de Grabado tras una sencilla puesta a punto después de una década sin uso. “Yo hice algo de grabado, pero me decanté más por la cerámica, tengo una sobrina en Madrid que sí que hace. El vínculo emocional mío y de mi familia con esta prensa es muy grande, por eso queríamos que siguiera en uso, y nada mejor que en una escuela municipal ubicada además en un sitio tan bonito”, sintetiza Isabel, vecina de Gondomar y quien se decantó por esta opción al conocer a una de las alumnas de la escuela.
“No podemos más que agradecer esta donación y comprometernos a divulgar la figura de Ángel Bravo Cuevas entre los vecinos y, especialmente, entre el alumnado de grabado”, señala el regidor, quien recientemente recibió también la donación del piano de Alfonso Álvarez Cáccamo (fallecido en 2024) para la Escuela de Música Municipal.


