El Concello de Baiona se despidió este martes de uno sus trabajadores municipales. El día en el que cumplió los 65 años, fue el último en activo para Ángel Javier Fernández Álvarez, funcionario de carrera natural de Gondomar, aunque vecino de Baiona desde los 9 años, y que empezó a trabajar en la Administración local hace más de 40. “Cuando empecé a trabajar aquí con 20-21 años, la plaza que había era de fontanero. Después eso se privatizó y me pasaron al alumbrado público. Pasando dos oposiciones más, llegué a capataz”, recuerda Javi, nombre con el que todos lo conocen.
Pero además de su trabajo como electricista, Javi fue una persona muy vinculada con todos los eventos municipales, tanto deportivos como culturales. “En todo lo relacionado con sonido e iluminación siempre estoy en el medio”, comenta. Desde hace muchos años, ya no recuerda cuántos, se ocupó de poner luz y sonido a las muchas actividades del Baiverán y el Bainadal, el Sons do Casco, los carnavales, conferencias, presentaciones de libros, la Fiesta de la Arribada, la Carrera Pedestre Popular “Andar e Correr”, la Vig-Bay… Siempre atento hasta el último detalle para que todo saliera a la perfección.
Le encantan las luces de Navidad. Tanto es así que él mismo se encargaba de iluminar las tres carrozas de Melchor, Gaspar y Baltasar, para que lucieran como nunca en la Cabalgata de Reyes organizada por el Concello de Baiona. Y desde hace siete años, decora su casa en la parroquia viguesa de Zamáns, en la que vive con su mujer Maica, con miles de luces led. Este sábado celebrará su cumpleaños y la jubilación con una fiesta, y como ya se ha convertido en tradición, al día siguiente comenzará con el desmontaje del alumbrado navideño.
“Lo primero que haré es desmontar todo lo que tengo en casa y empezar a fabricar lo nuevo de este próximo año. Dedicarme a las luces de Navidad es lo que más me gusta. Y a disfrutar un poco con la mujer, que durante estos años estaba ahí en la sombra. Poco tiempo podía estar con ella”. En cuanto a la pregunta de si lo va a echar de menos, responde entre risas “hombre, sí”. “Hice más vida en el Concello que en casa. Prácticamente estaba de mañana y tarde, cuando no estaba de mañana, tarde y noche. Con lo cual, fue una dedicación muy extensa en el Concello y pienso que sí, que de menos lo echaré”.

