Las carreteras autonómicas PO-510 y PO-407, a su paso por el ayuntamiento de O Porriño, atraviesan varios núcleos de población en la parroquia de Budiño y una zona industrial en Atios. Durante más de 6 km no hay más que un único paso de cebra (en el colegio de A Cruz en Budiño) que permita a las personas cruzar a la otra orilla de la carretera sin arriesgar su seguridad.
Son dos carreteras autonómicas de las más transitadas de Galicia y, al atravesar zonas residenciales, la necesidad de cruzar para la otra orilla es continua, para hacer distintas actividades: trabajar el campo, ir a trabajar a los polígonos industriales, hacer la compra, ir al colegio etc.
La Consellería de Infraestruturas está construyendo una senda peatonal en el margen izquierdo, sentido ascendente en A Vacaría, y tiene pendiente de ejecutar otra en el margen derecho, en los barrios de Mantelle y Picouzo. A pesar de ser obras acabadas de planificar, estas no contemplan nuevos pasos de cebra, algo inconcebible para los vecinos que llevan años alertando a la administración de la inseguridad viaria que esto provoca.
La misma necesidad se repite para las personas que quieren ir a trabajar al polígono de A Granxa desde la parroquia de Atios. No hay ningún paso de cebra, ni paso elevado o soterrado, que permita cruzar a la otra orilla con seguridad.
Este miércoles el BNG consiguió que el gobierno local reconociera esta justa demanda y la corporación municipal acordó trasladar a la Xunta de Galicia la señalización horizontal y vertical de pasos de cebra en los barrios de Picouzo y Mantelle en la PO-407, en el barrio de A Vacaría en la PO-510 y en el barrio de Vilafría en la PO-510.
“Estaremos atentos al cumplimiento por parte de la Xunta de Galicia del acuerdo que hoy tomó la corporación municipal. Los vecinos de Budiño y Atios llevan demasiado retraso en la mejora viaria de estas dos carreteras”, dice Pedro Pereira, portavoz del grupo municipal.

