La prevención para evitar atragantamientos y asfixias accidentales, y saber cómo actuar, son dos de los ejes que determinan la recuperación tras un atragantamiento. De hecho, las tradicionales uvas de Fin de Año provocan muchos de estos casos. Desde el Instituto de Rehabilitación Neurológica del Hospital Vithas Vigo recomiendan saber identificar una situación de atragantamiento, actuar con rapidez y conocer las maniobras de primeros auxilios.
En 2023, más de 3.600 fallecimientos estuvieron relacionados con ahogamientos accidentales1, incluidos los atragantamientos, lo que refleja un aumento respecto a los 3.546 fallecimientos registrados en 2022. De hecho, el atragantamiento es una de las principales causas de muerte no natural en el país. El riesgo se incrementa especialmente en fechas señaladas como la Nochevieja, donde las tradicionales uvas de la suerte pueden convertirse en un peligro silencioso si no se toman las precauciones necesarias.
Con este contexto, la Dra. Belén Moliner, directora médica de IRENEA, Instituto de Rehabilitación Neurológica de Vithas Vigo, advierte sobre la importancia de la prevención y la actuación rápida para evitar la mortalidad y las graves secuelas neurológicas que pueden derivarse de un atragantamiento mal gestionado.
“El momento de las campanadas, con el bullicio, las prisas y las distracciones, eleva considerablemente el riesgo de atragantamiento. Algo tan sencillo como no acumular uvas en la boca o evitar hablar mientras se mastican puede marcar una gran diferencia”, explica la Dra. Moliner.
El consumo de uvas durante las campanadas de Fin de Año es especialmente crítico, ya que el tamaño, la textura y la prisa al comerlas en un entorno festivo y distraído, aumentan significativamente el riesgo de atragantamiento, tanto en niños y personas mayores como en adultos. Por ello, la Dra. Moliner recomienda prestar especial atención a los más vulnerables. “En el caso de niños pequeños y personas mayores con dificultades para tragar, las uvas deben prepararse adecuadamente, retirando las semillas y cortándolas en pequeños trozos. Además, siempre debemos supervisar su consumo”.
A pesar de las precauciones, los accidentes pueden ocurrir. En estos casos, la rapidez en la actuación es crucial2. “No podemos subestimar la importancia de conocer maniobras básicas de primeros auxilios como la maniobra de Heimlich. Una reacción rápida y adecuada puede salvar vidas y evitar secuelas neurológicas graves”, recalca la Dra. Moliner. La maniobra de Heimlich es una técnica efectiva para desobstruir las vías respiratorias y debe aplicarse de forma inmediata mientras se contacta con los servicios de emergencia.
El tiempo y saber actuar, determinantes
La Dra. Moliner subraya que el tiempo es un factor determinante, ya que “más de cinco minutos sin oxígeno pueden provocar lesiones cerebrales irreversibles, y si el tiempo se prolonga más allá de diez minutos, el riesgo de muerte cerebral es extremadamente alto. Cada segundo, cuenta; y saber cómo actuar puede marcar la diferencia entre una recuperación total y un daño permanente”.
Cuando un atragantamiento provoca una anoxia cerebral (falta de oxígeno en el cerebro), pueden aparecer secuelas graves, como crisis epilépticas, trastornos motores, visuales y cognitivos, o alteraciones en la conciencia. Para estos casos, IRENEA cuenta con planes de rehabilitación personalizados, diseñados tras una valoración exhaustiva de cada paciente. Estos planes incluyen intervenciones físicas, protocolos farmacológicos, estimulación cerebral no invasiva y el uso de tecnología avanzada. Además, el apoyo continuo a las familias es fundamental, ya que su implicación en el proceso de recuperación juega un papel clave en los resultados terapéuticos.
Desde Vithas Vigo insisten en que la clave para evitar tragedias durante celebraciones como la Nochevieja está en la concienciación y la formación. Conocer las maniobras de primeros auxilios, saber identificar una situación de atragantamiento y actuar con rapidez puede salvar vidas. Además, recuerdan que disfrutar de una tradición tan arraigada como las campanadas no debe implicar asumir riesgos innecesarios. “La prevención no arruina la celebración, sino que la hace más segura para todos. Ser conscientes del riesgo y tomar pequeñas precauciones puede marcar una diferencia enorme”, concluye la Dra. Moliner.

