La sección sindical de la CIG en la residencia de la tercera edad Vila do Conde, en Gondomar, denuncia que los incumplimientos en materia de personal están provocando una sobrecarga laboral en las personas trabajadoras que afecta a la calidad del servicio. Desde la central sindical señalan que se tramitaron dos expedientes administrativos, tras constatarse que el centro no cumple los ratios de personal establecidos por la Xunta sin que la Consellaría de Política Social tenga ni siquiera respondido.
La representación de la CIG en el comité (4 delegadas de 5) de la residencia de mayores Vila do Conde -de gestión privada pero con plazas públicas concertadas con la Xunta- explica que una vez agotada la vía del diálogo con la empresa, que se niega a atender las demandas de la parte social, decidió hacer públicos los incumplimientos de los ratios de personal establecidos por la Administración para este tipo de centros.
Unos incumplimientos que fueron constatados por la propia Inspección de Mayores, Discapacidad y Dependencia en 2023 y 2024, lo que motivó la apertura de dos expedientes administrativos que la Consellaría de Política Social aun no resolvió. La CIG tuvo constancia de los hechos tras una nueva denuncia presentada en los últimos meses ante Inspección de Mayores.
Ante la pasividad de la Consellería, y de una Inspección de Mayores que se niega a recibir al comité para atender las incidencias, la CIG presentó hace meses una denuncia en la Inspección de Trabajo por unos hechos que suponen una gran carga de trabajo para el personal, causando numerosas bajas, riesgos psicosociales, estrés y ansiedad.
Ya que la residencia continúa funcionando con menos personas trabajadoras de las que establece la normativa para este tipo de centros, hasta el punto de que en el turno de mañana trabajan únicamente 9 auxiliares y una limpiadora, en la de tarde 7 auxiliares y ninguna limpiadora y en la de noche 2 auxiliares y una enfermera para atender a 130 personas.
La consiguiente sobrecarga laboral afecta la calidad del servicio: retrasos en los horarios de las comidas y de la medicación e imposibilidad para poder acompañar al baño a los residentes a tiempo de que puedan hacer sus necesidades y a la hora de garantizar una higiene personal idónea, entre otras cuestiones.
Según señala la presidenta del comité de empresa, Susana Represas, muchas familias son conocedoras de este tipo de deficiencias “porque las propias personas usuarias les trasladan quejas”. Unas deficiencias que se vienen produciendo desde hace años, pero que en los últimos dos se están viendo incrementadas. “De hecho, ahora las familias ya no pueden acceder al interior del centro como hacían antes; desde la pandemia de la covid solo pueden estar en la entrada o en el exterior de la residencia”. En la CIG denuncian que se trata de una medida con la que las empresas pretenden ocultar las deficiencias en la atención y en el mantenimiento de las instalaciones.
Ante este empeoramiento de las condiciones de trabajo y de la atención a los residentes el cuadro de personal decidió en asamblea una serie de medidas para hacer público lo que está sucediendo, ya que la dirección sostiene que el problema no es de incumplimiento de los ratios de personal sino de organización. “Y no es solo que incumplan los ratios porque lo dice la propia Consellería, sino que tampoco cumplen lo establecido en la hoja de trabajos diarios en la que figura el número de personas trabajadoras que prestan servicio, ya que hemos constado que aparece un número de personal que no es real en el día a día”.
Por eso, además de socializar la problemática entre las familias y de llevar a cabo distintas acciones para visibilizar la conflictividad laboral existente en el centro, mantendrán reuniones con los grupos municipales de Gondomar y con las fuerzas políticas con representación en el Parlamento gallego para intentar que Política Social actúe para garantizar que la residencia cuente con el personal necesario para ofrecer una atención digna.

