La Universidade de Vigo obtuvo algo más de 5,2 millones de euros de financiación para proyectos de investigación de la convocatoria 2023 del Plan Nacional, concedidos por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, cuya resolución definitiva se hizo pública hace apenas unos días. Estas ayudas están dirigidas a la realización de proyectos de investigación dirigidos a fomentar la generación y el avance significativo del conocimiento científico y la investigación de calidad contrastada y a avanzar hacia la búsqueda de soluciones a los principales desafíos de la sociedad.
Enmarcados dentro del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación (2021-2023), la inyección económica alcanzada por la UVigo asciende a un total de 5.282.250 euros, cantidad que se distribuye entre 40 proyectos de investigación que se llevarán a cabo en los tres campus de la UVigo hasta finales de agosto de 2027 o 2028, dependiendo de la duración de cada uno de ellos -tres o cuatro años-. Este año se habían solicitado un total de 91 proyectos y, finalmente, se concedieron 40, lo que sitúa la tasa de éxito en un 44%, una cifra muy similar a la alcanzada el año pasado -46%- cuando la institución académica viguesa -también con 40 proyectos concedidos- había conseguido alcanzar su máximo histórico.
Casi 2 millones de euros para los centros Cigus y 960.000 para Cintecx
De estos 40 proyectos 13 están liderados por personal docente e investigador adscritos a los tres centros Cigus de la Universidade de Vigo: el Centro de Investigación en Tecnologías de Telecomunicación, atlanTTic; el Centro de Investigación en Nanomateriales y Biomedicina, CINBIO, y el Centro de Investigación Mariña, CIM que, entre los tres, alcanzan una captación de cerca de 2 millones de euros. En esta ocasión, el centro más beneficiado es atlanTTic con la consecución de seis proyectos por importe de 888.625 euros, seguido del CINBIO con cinco proyectos y 844.000 euros, y el CIM, que alcanzó dos proyectos financiados con 212.450 euros.
Aspirante también a convertirse en centro Cigus, destacan también los resultados alcanzados desde el Cintecx, Centro de Investigación en Tecnologías, Energía y Procesos Industriales, que alcanzó en esta convocatoria un total de 6 proyectos dotados con un presupuesto que ronda los 960.000 euros.
Por otra parte, comienzan a despuntar los nuevos institutos de investigación, como el Instituto de Agroecología y Alimentación, IAA -dos proyectos dotados con 362.000 euros- y el Instituto de Física y Ciencias Aeroespaciales, IFCAE -112.500 euros para la puesta en marcha de dos proyectos-.
A ellos hay que sumar los proyectos alcanzados por los investigadores de la UVigo desde el centro interuniversitario CISPAC, Centro de Investigación Interuniversitario de los Paisajes Atlánticos Culturales -dos proyectos financiados con 339.000 euros-.
Completan el listado los proyectos liderados por personal docente e investigador de las diferentes escuelas y facultades: Educación y Trabajo Social e Ingeniería Informática, en el campus de Ourense; Ingeniería Industrial, Química, Ciencias Jurídicas y del Trabajo y Filología y Traducción en el de Vigo, y CC de la Educación y del Deporte e Ingeniería Forestal, en el de Pontevedra.
En cuanto a la clasificación por género, el 70% de los proyectos siguen estando liderados por hombres, mientras que la cifra de proyectos dirigidos por mujeres se queda en esta ocasión en el 30%.
280.000 euros para combatir la contaminación por antibióticos
El proyecto que en esta convocatoria alcanzó una mayor financiación busca desarrollar estrategias de vanguardia para la monitorización continua in situ de antibióticos en entornos acuáticos. Liderado por el director del CINBIO, Miguel Ángel Correa, y financiado con 281.250 euros, el proyecto aborda las limitaciones de los métodos actuales para alinearse con las prioridades globales de salud dirigidas a combatir la contaminación por antibióticos y, consecuentemente, la conocida como resistencia antimicrobiana (RAM), un problema que solo en 2019 se estimó estaba vinculado con alrededor de 4,95 millones de muertes.
Bajo el título Estrategias innovadoras para la vigilancia de antibióticos en agua de mar a través de la detección plasmónica, esta iniciativa se centra en el desarrollo de dispositivos sensores avanzados que combinan de manera sinérgica materiales con capacidades de dispersión Raman mejorada en superficie (SERS) y degradación fotocatalítica. “Es un proyecto con el que esperamos contribuir significativamente a la protección ambiental, a la salud pública y a la sostenibilidad de los ecosistemas acuáticos”, explica Correa, al tiempo que hace hincapié en que el uso extenso de antibióticos, “vitales para controlar las infecciones bacterianas”, llevó a su presencia generalizada en los entornos acuáticos. “Esta acumulación de antibióticos presenta efectos crónicos en organismos acuáticos y una posible toxicidad sinérgica con contaminantes coexistentes. Además, el riesgo asociado de resistencia a los antibióticos intensifica aún más la urgencia de monitorear y mitigar su impacto ambiental”.
275.000 para purificación de aguas y electrocatalizadores verdes
En el segundo puesto de los proyectos que alcanzaron una mayor financiación, con 275.000 euros, se sitúa el liderado por las investigadoras del Cintecx Marta Mª Pazos y Mª Ángeles Sanromán, actual directora de este centro. Titulado Avanzando por un futuro más ecológico: integración de materiales respetuosos con el medio ambiente para la purificación de agua e iniciativas de energía renovable, G-Frene, el proyecto busca avanzar en el diseño de materiales respetuosos con el medio ambiente, creados específicamente para la purificación del agua e iniciativas de energía renovable. “Se elaborarán siguiendo los principios de la química verde y de la sostenibilidad, incorporando residuos agroindustriales (biomasa) como precursores para desarrollar estos nuevos materiales”, explican las investigadoras.
Específicamente, el proyecto G-Frene tiene como objetivo mejorar los Procesos de Oxidación Avanzada para el tratamiento de aguas residuales. Esto implica la innovación de catalizadores sostenibles, electrocatalizadores y materiales de liberación controlada de oxidantes, con el objeto de eliminar contaminantes emergentes. “Más allá del tratamiento de aguas residuales, el proyecto amplía su alcance a la síntesis de electrocatalizadores verdes para la producción (foto)electroquímica de hidrógeno mediante procesos de división de agua”, recalcan las investigadoras.

