El personal de la automoción da una “lección de dignidad” ante la crisis que atraviesa el sector

“Una auténtica lección de unidad, de fuerza y de dignidad”. De este modo calificó el secretario nacional de la CIG-Industria la respuesta del personal de la automoción gallega a la jornada de huelga convocada hoy por la central sindical en defensa del empleo y de las condiciones laborales en el sector. El paro está teniendo una notable incidencia en algunas de las principales empresas y millares de personas trabajadoras se echaron a las calles de Vigo, Pontevedra y Ourense para reclamar medidas urgentes ante la grave crisis que atraviesa una industria fundamental para estas tres comarcas y estratégica para el conjunto del país.

La repercusión de la huelga, que comenzó a las 22:00 horas de este miércoles y que finalizará a las 24:00 horas de hoy jueves, ya se hizo evidente en los turnos de noche, hasta el punto que empresas como BorgWarner en Vigo, Treves en Pontevedra y Faurecia en Ourense estuvieron prácticamente paralizadas por falta de personal. En otras, aunque el seguimiento del paro fue menor, la producción también se resintió, así como la actividad de las distintas contratas que prestan servicio en las compañías del sector (limpieza, mantenimiento, logística, etc). En los turnos de mañana la situación se volvió a repetir y la participación fue elevada, como así lo evidenció la masiva manifestación inscrita en Vigo y las concurridas protestas de Pontevedra y Ourense.

El secretario nacional de la CIG-Industria, Xoán Xosé Bouzas, valoró muy positivamente la capacidad de lucha del personal del sector, “que es consciente de los desafíos a los que se enfrenta la automoción y entendió perfectamente la necesidad de pasar a la ofensiva contra el proceso de precarización de sus condiciones laborales”. Y destacó que la de hoy es la primera huelga convocada en la automoción en la historia del país, y en el conjunto del Estado español, “una huelga que llega después de muchas concentraciones, movilizaciones, reuniones, asambleas y socialización, tanto en las calles como en los centros de trabajo, alertando de las amenazas que enfrenta el sector”.

El responsable sindical hizo hincapié en que la convocatoria en solitario de la CIG responde a que las demás organizaciones “se esconden detrás de comunicados y redes sociales, pero trabajo sindical e iniciativas movilizadoras cero”. Frente a una CIG que demuestra todos los días en los centros de trabajo y en la calle “que nosotros sí creemos que el sector de la automoción tiene futuro en Galicia; pero no a cualquier precio”. Por eso apeló al resto de sindicatos que se pongan al frente, “a nuestro lado”, para combatir esta situación.

Bouzas recordó que son las empresas y las Administraciones central y autonómica las que someten a las personas trabajadoras a unas “durísimas” condiciones laborales y sociales, “mientras los fabricantes de automóviles siguen aumentando sus beneficios y la clase trabajadora sufre pérdida de poder adquisitivo, pérdida de derechos y precariedad laboral, porque el plan de la UE y de las empresas no es otro que hacer que la clase trabajadora sea la que asuma los costes de la transición al vehículo eléctrico, que supondrá el cierre de plantas”.

Pero también censuró a la “inoperancia” del Gobierno gallego en política industrial, “siendo la Xunta de Galicia marioneta de las grandes multinacionales del automóvil, sin ningún tipo de criterio y dejando el futuro de su población al albur de las decisiones de los consejos de administración de las grandes empresas”. Por eso censuró que el presidente gallego anuncie estos días ayudas millonarias al sector “pero no diga nada de mantener los puestos de trabajo, de reducir la precariedad, de acabar con la desregulación de la jornada, de no admitir más ERTE fraudulentos, ni de finalizar con la contratación a través de las ETT, empresas multiservicios y centros especiales de empleo”. Y que tampoco hable de exigir que los proyectos que subvenciona con dinero público se desarrollen en territorio gallego.

“Vemos como miles de millones de euros de los fondos Next Generation y PERTE VEC se adjudican al mandato de las grandes multinacionales y no de los intereses de la clase trabajadora. Y a día de hoy no sabemos el plan industrial que se va a aplicar en los próximos años. Pero sí sabemos que se les va a dar más dinero público a cambio de nada”.

Así, criticó que el presidente español no le haya trasladado al responsable de Stellantis en la reunión que celebraron recientemente que las fábricas de componentes tienen que estar al lado de la principal, que apuesta por Galicia también para la ubicación de una planta de baterías, que hay que finalizar con la deslocalización, que hay que acabar con la precariedad y con los bajos salarios, que las empresas del sector dejen vivir y poder conciliar a las personas trabajadoras o que las ayudas directas a la compra de vehículos van a tener el mismo presupuesto que las ayudas para las personas trabajadoras que se vean afectadas por períodos de inactividad.

Finalmente, llamó a continuar en la lucha y en la movilización en las empresas y en la calle para revertir esta tendencia y para lograr erradicar del sector términos como precarización, explotación, deslocalización y reconversión. Y agradeció el apoyo mostrado a la convocatoria de huelga por parte de más de 30 organizaciones sindicales del Estado español, Europa, América del Sur y África y la solidaridad “con la dignidad y la justa lucha” de la clase trabajadora gallega, en el mantenimiento de su industria del automóvil y de los puestos de trabajo.