Liderado por la Escola de Enxeñería Forestal, el proyecto Firepoctep+ tiene como objetivo identificar zonas clave en la prevención de los grandes incendios forestales a lo largo de la frontera entre España y Portugal y definir actuaciones preventivas que puedan llevarse a cabo con la implicación de los agentes locales. En ese segundo propósito, se insertan un conjunto de “pequeñas acciones”, como explica Juan Picos, investigador principal del proyecto, que los diferentes socios irán acometiendo a lo largo de la raya y que buscan poner a prueba sobre el terreno diferentes medidas dirigidas a disminuir la intensidad de los fuegos. La idea, señala, “es intentar hacer cosas que normalmente no se hacen, actuaciones demostrativas” que permitan evaluar los efectos sobre el terreno de iniciativas basadas en la “gestión multifuncional” de los bosques. En esa idea se inserta la actuación llevada a cabo en el paisaje protegido de O Corno do Bico, en el municipio portugués de Paredes de Coura, donde se intervino sobre una masa de cipreses situados en una zona estratégica de gestión, puntos clave en el comportamiento de estos grandes fuegos.
Se trata de la primera iniciativa de este tipo puesta en marcha por los investigadores e investigadoras de la UVigo en el marco de un proyecto cofinaciado por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Rural (Feder), en el marco del Programa de Cooperación Transfronteriza Interreg VI-A España-Portugal 2021-207 (POCTEP). En él participan 17 instituciones y entidades españolas y portuguesas, que llevarán a cabo un conjunto de “actuaciones puntuales” a lo largo de la frontera, en las que intervendrán sobre cerca de 600 hectáreas, generando una “mejora de la protección” para los cerca de 80.000 habitantes de los municipios rurales en las que se llevarán a cabo.
Prevención del fuego y conservación del lobo
La primera de las acciones llevadas a cabo por los investigadores e investigadoras de la UVigo se llevó a cabo en O Corno do Bico, un espacio protegido que cuenta con un Centro de Educación e Interpretación Ambiental, sede del Laboratorio Rural impulsado en 2021 por la Cámara Municipal a través de un convenio con diez instituciones, entre las que se encuentra la EE Forestal. “La infraestructura del laboratorio nos permiten reunir agentes e investigadores de diferentes campos”, destaca Picos, que recuerda que el diseño y ejecución de esta intervención contó con la participación de la Cámara Municipal, Biopolis, el Instituto de Conservaçao da Naturaleza e das Florestas del gobierno portugués, la Xunta de Freguesia de Bico y Cristelo, la Asociación Portuguesa de Tracción Animal (Aptran) o la Universidad Politécnica de Madrid.
La zona tratada, explica, era una masa “muy densa” de cipreses de aproximadamente 40 años, que “presentaba un elevado riesgo de incendio debido a la acumulación de material combustible fino y seco, que podía intensificar un posible fuego y poner en peligro tanto el rodal como los hábitats de interés comunitario próximos”, como la turbeira de A Lameiro das Cebolas. El diseño de esta actuación se apoyó en la “diagnosis mediante el escaneo de la estructura” de esta masa forestal con un equipo LiDAR portátil y consistió en una “clara selectiva tirando por lo bajo”, orientada a reducir en un 25% el número de árboles, eliminándose principalmente aquellos ejemplares “moribundos o con una alta proporción de biomasa muerta”.
Los trabajos de tala manual fueron realizados por equipos de Sapadores Florestais, mientras que para el tratamiento de los restos se contó con la empresa gallega forestal Redenor y con una trituradora forestal de control remoto. Además, con el objetivo de que fuera una actuación “de bajo impacto” y de “minimizar el arrastre de sedimentos”, las labores de extracción de madera se llevaron a cabo con caballos, yeguas y mulas, con la colaboración de Aptran. No en vano, se trata de un espacio protegido, que es además una “zona de importancia para la conservación del lobo ibérico”, lo que motivó las intervenciones se diseñaran en colaboración con el equipo del proyecto Life Wild Wolf, con el objetivo de asegurar que “no solo no habían afectado negativamente a la población de lobos, sino que contribuirán a la mejora gradual de su hábitat”. En este punto, Picos destaca la importancia de generar “sinergias entre la prevención de incendios y otras actividades productivas y de conservación”.
Actuaciones que puedan replicarse
Las actuaciones acometidas fueron medidas con el objetivo de “obtener datos científicos que permitan la transferencia de resultados y su posible aplicación en otras áreas”. No en vano, el propósito de Firepoctep+, seleccionado como proyecto de importancia estratégica para el programa Poctep, es que estos trabajos sean “actuaciones replicables”, que puedan “servir de ejemplo”, al tiempo que suponen una mejora para el territorio en cuestión. Con ese mismo objetivo, la intervención en el Corno do Bico se verá sucedida por “un seguimiento que nos permita sacar conclusiones”, al tiempo que se buscará en un futuro “apoyar la regeneración natural de otras especies”, que permitan generar una “masa mixta más natural y, probablemente, menos sensible a incendios”.



