La Fundación Érguete-integración abre un espacio de apoyo a mujeres en exclusión social severa

La Fundación Érguete Integración ha puesto en marcha nuevo proyecto con el que pretende crear un espacio seguro y de apoyo para mujeres en exclusión social severa y sin hogar.

Dos viernes al mes, unas seis mujeres se reúnen en un local de la entidad y, con el pretexto de acicalar sus manos y pintarse las uñas, comparten vivencias, dificultades que afrontan en su vida cotidiana, experiencias personales, etc. “Aquí tenemos un sitio en el que distraernos, hablar de las experiencias del día a día, olvidarnos de los problemas y desestresarnos”, comenta una de las participantes. Se trata de un grupo de apoyo y autocuidado en el que, además, las técnicas de la entidad intentan abordar, de manera guiada, temas diversos, centrándose especialmente en cuestiones relacionadas con la autoestima y la autoconfianza, con el objetivo de mejorar su calidad de vida.

Las participantes, mujeres sin vivienda y/o que afrontan graves dificultades económicas, laborales y personales, eran ya usuarias de otros programas de la entidad. Muchas de ellas acuden prácticamente a diario al servicio de Calor-Café, en el que se les ofrece un pequeño desayuno y un espacio para asearse y lavar su ropa, además de orientación sociolaboral, apoyo psicológico o acompañamiento en la realización de diversos trámites.

No obstante, las técnicas de la Fundación advertían la necesidad de crear un proyecto que abordara más a fondo las problemáticas específicas de este colectivo, que en muchas ocasiones no se ven cubiertas a través de otros recursos disponibles. Por eso, desde un comienzo se estableció como requisito fundamental ofrecer un espacio no mixto, en el que las mujeres pudieran sentirse más cómodas y abrirse con mayor facilidad para abordar dificultades y preocupaciones comunes. Como ellas mismas reconocen “podemos tratar temas en los que no nos sentimos tan cómodas si hay hombres”. Además, la actividad fomenta la creación de lazos entre las participantes, y la intervención de profesionales con experiencia permite detectar situaciones problemáticas e intervenir en un entorno en el que se sienten seguras y arropadas.

Finalmente, proyectos como este contribuyen a la creación de redes de apoyo mutuo, y facilitan que las propias participantes sirvan de referencia a otras mujeres que, por desconocimiento, incomodidad, temor, etc. no recurren a servicios que podrían servirles de soporte o como impulso para mejorar su situación.

LA INVISIBILIZACIÓN Y DESPROTECCIÓN DE LAS MUJERES SIN HOGAR

La creación de un espacio no mixto es uno de los pilares en los que se sustenta esta iniciativa. Y es que las mujeres en situaciones de exclusión social severa a menudo están desprotegidas en los diferentes recursos disponibles. En la mayoría de las ocasiones, se encuentran con espacios masculinizados, que no cuentan con preparación para abordar sus necesidades específicas y en los que no se sienten seguras. Esto deriva, en muchos casos, en el abandono de los recursos, agudizando el estado de exclusión.

Incluso los estudios de los que disponemos acerca de las personas sin hogar invisibilizan las circunstancias de las mujeres. En la mayoría de ocasiones, se utiliza el término “personas sin hogar” aludiendo exclusivamente a aquellas personas que duermen en la calle o en albergues, descartando otras exclusiones residenciales que no afectan a la ocupación del espacio público. Entre las mujeres, sin embargo, este fenómeno adquiere habitualmente un carácter encubierto: en busca de evitar espacios que perciben como hostiles (calles, albergues, etc.), acuden en mayor medida a alojarse temporalmente en casas de familiares, amistades o conocidos, en muchas ocasiones soportando durante largos períodos de tiempo situaciones de abuso y maltrato.

De hecho, las mujeres en estado de exclusión social severa están mucho más expuestas a sufrir violencia que los hombres en circunstancias similares. Según el INE, el 24,2% de las mujeres sin hogar han sido víctimas de agresiones sexuales. Asimismo, datos ofrecidos por el Observatorio HATEnto muestran que el 60% sufrió algún delito de odio a causa de la aporofobia, frente al 44,1% de los hombres. También un trabajo de la Universidad de Barcelona publicado en 2019 apunta a que el 70% sufrieron violencia de género y, según una investigación realizada por la asociación AIRES en el mismo año, un 60% de las mujeres señalan los episodios de violencia contra ellas como causa directa de su situación de sinhogarismo.

LOS PROGRAMAS DE LA FUNDACIÓN ÉRGUETE-INTEGRACIÓN

La Fundación Érguete-Integración trabaja a diario con personas sin hogar y/o en situación de exclusión social severa, proporcionando servicios para cubrir algunas de sus necesidades básicas de alimentación, abrigo e higiene (duchas, desayuno, armarios para guardar sus pertenencias, etc.); facilitando medidas preventivas para evitar la transmisión de ITS (distribución de preservativos y kits higiénicos, intercambio de jeringas, realización de pruebas rápidas de detección de VIH y hepatitis C, cursos de sensibilización, etc.); ofreciendo información, apoyo psicológico y orientación laboral, o derivando a otros recursos cuando es preciso.

A lo largo del pasado año, se atendieron a 951 personas en esta situación, de las que 231 eran mujeres (poco más del 24%). Pero, aunque ellas representan una minoría, su vulnerabilidad es mucho mayor y los recursos disponibles más limitados. Por eso, desde la Fundación procuramos ampliar la oferta de programas específicos, con la intervención de profesionales con formación en igualdad y violencia sobre las mujeres: talleres de defensa personal, actividades para fomentar una nutrición saludable, intervenciones con mujeres privadas de libertad, divulgación sobre el papel de las mujeres en diversos campos a lo largo de la historia… son solo algunos de los proyectos que la entidad desarrolla en el campo de la igualdad entre mujeres y hombres. A esta oferta se suma ahora el grupo de apoyo y autocuidado que, de alcanzar resultados satisfactorios, podrá ampliarse a otras zonas en las que la Fundación desarrolla su actividad.