El CHUVI explora alternativas al tratamiento de complicaciones en pacientes con valvulopatía aórtica bicúspide

La prestigiosa revista científica Circulation viene de publicar recientemente un estudio multicéntrico español en el que contribuyó de manera destacada el Servicio de Cardiología del Hospital Álvaro Cunqueiro. Se analizó si el tratamiento con atorvastatina ralentizaría la progresión de la enfermedad valvular o aórtica en enfermos diagnosticados de válvula aórtica bicúspide. La válvula aórtica bicúspide (VAB) es una anomalía congénita que aparece en dos de cada 100 personas. La duración de estas válvulas es limitada y si estas personas llegaran hasta los 80 años, más del 80% tendrían alguna complicación o serían sometidos a una intervención quirúrgica de recambio valvular.

En este artículo recientemente publicado, firmado entre otros investigadores nacionales por el doctor Francisco Calvo Iglesias, cardiólogo en el CHUVI e investigador colaborador del Grupo de Investigación Cardiovascular del IIS Galicia Sur; muestra las experiencias realizadas sobre un total de 220 pacientes (43 de estos fueron mujeres) en diferentes centros hospitalarios españoles.

El CHUVI fue el segundo complejo hospitalario con mayor participación del estudio: 28 pacientes que participaron de manera altruista y entusiasta y a los que el equipo investigador quiere manifestar su agradecimiento especial.

Tratamiento con atorvastatina

De entre estos 220 pacientes, 110 elegidos aleatoriamente fueron tratados con 20 mg diarios de atorvastatina y a los 110 restantes se les administró un placebo. Durante los 3 años de duración del estudio, fueron precisas -por paciente- ocho visitas clínicas, analíticas semestrales por motivos de seguridad y, para la valoración de los objetivos principales del estudio (el deterioro valvular y la dilatación de la aorta), se realizaron dos cardio-TC y cuatro ecocardiogramas.

Tal y como se refleja en el estudio, el análisis de los resultados globales mostró que: “En estos pacientes con válvula aórtica bicúspide sin disfunción valvular significativa, el tratamiento con atorvastatina, a pesar de reducir significativamente los niveles de colesterol LDL, no fue quién de reducir significativamente la progresión de la dilatación aórtica, el depósito de calcio en la válvula ni la disfunción valvular durante los 3 años de tratamiento”. Sin embargo, el estudio también demostró que el ritmo de dilatación de la arteria aorta en la VAB fue significativamente menor de los datos hasta ahora conocidos.

También indica que, de manera interesante, los pacientes sin calcio en la VAB al inicio del estudio y que recibieron atorvastatina mostraron una menor calcificación de la válvula en el seguimiento, comparado con los pacientes que tenían algo de calcificación valvular.

Asimismo, este artículo finaliza con las siguientes indicaciones: “Este estudio refuerza la necesidad de un ensayo controlado aleatorizado a largo plazo, a gran escala de terapia hipolipemiante para pacientes con VAB, y en particular para aquellos con enfermedad temprana y leve”.

Información valiosa

Según indica el co-autor de este artículo, el doctor Calvo Iglesias, “sin duda alguna, las estatinas ocupan un lugar muy destacado en la mejoría del pronóstico de la aterosclerosis coronaria y cerebral, pero, en la enfermedad de la válvula aórtica, no tienen utilidad para frenar la dilatación de la aorta o mitigar el deterioro valvular en la VAB. Asimismo -continúa el doctor Calvo- no es habitual la publicación de estudios con resultados negativos o limitados en revistas de alto impacto. El comité editorial de esta revista entendió que se abre la posibilidad de que estos fármacos sean de utilidad en etapas iniciales de la enfermedad e incluso aporta información valiosa para otros estudios en esta anomalía tan frecuente”.

Hace falta indicar que, además del personal médico y de enfermería del servicio de Cardiología del CHUVI, se contó con el apoyo de personal de los Servicios de Radiología y Farmacia Hospitalaria del Álvaro Cunqueiro. Y también digno de mención, que la plataforma informática para la recogida de datos de todos los centros participantes fue proporcionada de manera altruista por la empresa viguesa P- INVESTIGA (Dr. Emilio Paredes).

En el Área Sanitaria de Vigo existen en la actualidad unas 1100 personas con esta afección cardíaca, muchos de ellos ya tratados. Al largo de su vida, más del 80% precisarán cirugía (valvular o aórtica), muchos de los que, previsiblemente, sufrirán una endocarditis (infección grave de la válvula y tejidos cardíacos) y otras complicaciones graves, como la disección de aorta, la complicación más temida. El diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad reduce drásticamente las complicaciones.