Nigrán continúa el “Mes da Memoria” descubriendo al maestro Sebastián Pena de la mano de Carlos Méixome

El Ayuntamiento de Nigrán continúa este viernes 11 de octubre el “Mes da Memoria” de la mano de Carlos Méixome, quien ofrecerá la charla “A represión no maxisterio no Val de Miñor: o caso de Sebastián Pena” (Auditorio Municipal, 20:00 horas). El historiador, fundador del IEM y con muchas publicaciones alrededor de la persecución franquista en la comarca, desvelará al público la figura del maestro de Parada y Vilariño, Sebastián Pena, natural de Tabeirós, muy comprometido con la República y quien pagó las consecuencias con el destierro y suspensión de empleo y sueldo. “Su caso, lógicamente, no trascendió tanto como el de su compañero en la parroquia de Nigrán, José Vázquez Grela, quien fue asesinado el 12 de septiembre de 1936 tras sacarlo de la escuela en presencia del alumnado, pero merece ser también reconocido y recordado”, considera el regidor, Juan González, quien como historiador desveló en su libro “Nigrán. Memoria dunha guerra 1936-1939” el caso de Grela, a quien como alcalde se le dedicó en el 2018 un parque cerca de su escuela.

“A Sebastián Pena López lo podríamos considerar como el prototipo de aquellos maestros que llegaron a convertirse en el símbolo de la propia República. Activo en el aula, comprometido en la vida social y cultural”, explica Méixome, autor, entre otros, del libro “Catas na memoria. A persecución franquista no Val de Miñor”. “Desde la proclamación de la República mostró su compromiso: encabezó, en Vigo, la ‘junta civil de defensa de los poderes republicanos’ para evitar la parálisis de una administración bajo el control de los monárquicos; presidió el consejo escolar local; dinamizó las ‘misiones pedagógicas’ y desarrolló una intensa actividad cultural desde la sociedad agraria de Parada”, añade Méixome, quien lo sitúa inicialmente en el emilianismo-lerruxista (muy arraigado en la comarca) y posteriormente, desencantado con los radicales, liderando activamente el nuevo agrarismo alrededor de la Federación Provincial Agraria, muy próxima al ideario galleguista.

“Sebastián Pena López temió por su vida; a su hermano José María lo fusilaron. Lo sancionaron sin empleo y sueldo y, cuando le devolvieron la escuela, lo alejaron de la casa familiar durante seis años; lo mandaron a Pontecesures”, señala Méixome, quien en su libro “Catas na memoria” señala que aunque cuando fue el golpe de estado ya no ejercía en Parada (estaba en el barrio vigués de Casablanca) fue investigado por el tiempo que ejerció en Parada, emitiendo el presidente de la gestora nigranesa un informe de conducta favorable solicitado por el comandante militar de Baiona el 13 de septiembre de 1936.

“La coincidencia de su apellido con el del ‘Cabo Pena’, el gran represor de la comarca, provocó una confusión en la trasmisión oral que llevó a una falsedad terrible que desde el propio Ayuntamiento de Nigrán queríamos enmendar”, explica el alcalde. “Sin duda es un error no intencionado, resultado tanto de la popularidad del maestro, orador en los grandes mítines agrarios y republicanos, como del desconocimiento del escurridizo cabo Manuel González Pena, prototipo de represor, de asesino. No hay causa militar abierta contra las gentes de Nigrán y Baiona en la que no esté presente. Sebastián Pena López, el maestro republicano de Parada, castigado por los sublevados, nada tiene que ver con el jefe de los represores en el Val de Miñor, Manuel González Pena”, zanja Méixome.

Mes da Memoria

Este año el Ayuntamiento de Nigrán centró la programación en la represión en la enseñanza, por lo que teniendo en cuenta la temática, a través del Cineclub Val Miñor Alice Guy, se proyectó “El maestro que prometió el mar” y “La lengua de las mariposas”, y el jueves 24 de octubre se ofrecerá “Los días del pasado”, de Mario Camus. Adicionalmente, el martes 15 de octubre se conmemorará un año más en Panxón los trágicos asesinatos conocidos como “A volta dos nove”, cuando para vengar la muerte de un colega falangista, por orden del cabo Pena, cogieron a 9 vecinos del Val Miñor para matarlos posteriormente en la curva de A Bombardeira, en Baiona.