El pasado 17 de junio hizo un año de la toma de posesión como Alcalde de Gondomar de Paco Ferreira. Tiempo bastante para tener una perspectiva aproximada de cómo va discurrir el nuevo mandato máxime, si tenemos en cuenta que este es el tercero del Sr. Ferreira solo que de esta vez los vecinos le retiraron la mayoría absoluta. Un hecho relevante si tenemos en cuenta “las grandes obras” vendidas con gran alarde propagandístico en medios de comunicación y en las redes sociales. A la vista están los escasos réditos electorales alcanzados, que para Manifesto Miñor tiene que ver por ser actuaciones realizadas sin tener en cuenta las demandas o los intereses reales de los vecinos, principalmente de las parroquias, y sobre todo por rechazar, cuando no despreciar, el diálogo y el consenso con los vecinos, con los agentes sociales y con los grupos municipales de la Corporación Municipal.
En lo que va de este año de mandato y con las obras financiadas por la anterior Diputación “amiga” casi finalizadas y sin nada lustroso que vender a la vista, el Sr. Ferreira pretende esconder con cortinas de humo su incapacidad de gestión municipal que ahora se ve de manera descarnada. Asuntos más propios de la sección “ecos de sociedad” del viejo periodismo, como la “Ruta Motera 313” o, su omnipresencia en cuanta fiesta, evento, procesión, etc. así nos lo demuestran. Los viajes a Fitur con séquito municipal pero con las manos vacías, o a Italia con el GDR sin que sepamos qué iniciativas de Gondomar presentó allí o, qué experiencias trajo que nos puedan ser de utilidad, son otro ejemplo palmario de la improvisación de un gobierno municipal sustentado en la propaganda sin ideas y sin proyecto para Gondomar.
La situación de parálisis municipal tiene su origen en la prepotencia y en la incapacidad manifiestas del Sr. Ferreira para dialogar/consensuar o aceptar las propuestas de los demás grupos municipales cuando son beneficiosas para Gondomar. Prepotencia que también practica en la relación con sus propios concejales desautorizándolos y controlando hasta lo absurdo el trabajo y las propuestas de los mismos. De los técnicos municipales idem de lienzo, solo les hace caso por imperativo legal y las más de las veces levanta aquellos reparos que cuestionan sus propuestas desde la legalidad.
A día hoy nada cambió en el modus operandi del Sr. Alcalde a pesar de que la ciudadanía le retiró la confianza que tenía en forma de mayoría absoluta. La conclusión es la de un año perdido y no tiene pinta de que vaya a cambiar su actitud. Desde Manifesto Miñor llevamos haciéndole propuestas de todo tipo, las mayoría de ellas demandas históricas, que lamentablemente acaban todas durmiendo el sueño de los justos en los cajones de la Alcaldía: Paseo Fluvial, Fábrica de la Luz, Parque de Autocaravanas, la Villa de Gondomar muere sin que el gobierno municipal haga nada pues hace falta un tratamiento como un conjunto, saneamiento en las parroquias, Polígono Industrial de A Pasaxe, Reglamento de Participación Ciudadana, PGOM, municipalicización del agua pública… Ni un papel movió en todo esto. Paco Ferreira fue una suerte de “delegado” de la Diputación que invertía allí donde a él le convenía, bien para entender su clientela política, bien para lucimiento personal, lo de menos era la utilidad de las inversiones.
Gobernar un ayuntamiento es mucho más que ocupar la silla de la alcaldía. Es liderar un proyecto de futuro para Gondomar, participado por todos los agentes sociales y por la propia corporación municipal. La elaboración de un Presupuesto Municipal, documento básico de la expresión política en cifras, que además de servir para una fiscalización democrática del gobierno e implicar el cumplimiento de los compromisos adquiridos, es un deber político y moral que el Sr. Ferreira lleva años incumpliendo.
En este momento la gestión de las grandes prioridades del Ayuntamiento de Gondomar no existe. Por poner un ejemplo, cuando echó fuera del Gobierno Municipal a Manifesto Miñor comprometiéndose él mismo con el Área de Urbanismo para sacar adelante el PGOM y anunciando que en un año estaría en marcha, cinco años después del PGOM nada se sabe y el urbanismo de Gondomar sigue con más precariedad jurídica, y por encima sin delimitar núcleos que ayuden a paliar la situación de parálisis en la que estamos.
Las obras para evitar las crecidas en la Villa están paralizadas (sino perdidas) a causa del enfrentamiento del Sr. Alcalde con la Xunta de Galicia. Con las de la primera fase del Polígono de A Pasaxe pasa lo mismo, la falta de diálogo con las partes que intervienen en este asunto tan complejo y el desprecio por la propuesta de Manifesto Miñor en el sentido de negociar con la Xunta de Galicia para que se haga cargo de la gestión del Polígono, dio como resultado una adjudicación de obras en precario que a día de hoy ya está judicializada. De nuevo fotos y propaganda en vez de trabajo y discreción, llegando al disparate de poner un cartelón falseado anunciando el comienzo de las obras tres días antes de las elecciones municipales.
El nuevo mandato comienza con malos augurios con un alcalde enrocado en su prepotencia, sin el paraguas de la Diputación amiga, enfrentado a las diferentes consellerías de la Xunta, sin mayoría absoluta y con disidencias que ya trascienden dentro del propio grupo de gobierno, que por encima no tiene una mayoría absoluta para disimular esa carencia de gestión.
Desde Manifesto Miñor seguiremos trabajando en el sentido de hacer propuestas en positivo en permanente diálogo con los vecinos de Gondomar, y reiteramos la oferta que hace un año le hicimos al PSOE: si el Sr. Ferreira se aparta, en 15 días Gondomar puede tener un Gobierno Municipal en mayoría absoluta, plural, solvente, con capacidad de gestión y de diálogo y con ideas y fuerzas para acometer las necesidades reales que tenemos como ayuntamiento y como sociedad.
Antonio Araújo y Rocío Cambra Castro. Concejales de Manifesto Miñor.

