El Ayuntamiento de Nigrán viene de otorgar licencia a la Dirección Xeral de Patrimonio de la Consellería de Cultura para restaurar el Templo Votivo del Mar, en Panxón. La que es una de las obras cumbres del arquitecto porriñés Antonio Palacios, considerado el gran maestro del regionalismo, presenta desde hace décadas desprendimientos en las vidrieras provocados por el agretamiento del encintado en todas las fachadas, al punto de que el rosetón principal está forrado interiormente con mallas para evitar posibles percances y uno de los ángeles que corona la torre indicando los puntos cardenales ya perdió el rostro, además de presentar filtraciones de agua. Todas estas deficiencias habían sido denunciadas por el Ayuntamiento de Nigrán y el grupo parlamentario socialista reiteradamente durante años sin respuesta hasta la semana pasada, cuando la Xunta al fin anunció la licitación de las ansiadas obras de reparación.
“El Ayuntamiento otorgó la licencia ágilmente teniendo en cuenta la gravedad del estado del Templo Votivo, una situación que denunciamos desde hace años y que urgía acometer para evitar daños mayores”, considera el alcalde, Juan González, quien incide en que no se trata de un proyecto que comprenda una reparación completa. Así, la inversión de cerca de 300.000 € se entiende literalmente como “la primera fase de actuación, destinada a establecer las pautas que guiarán la restauración completa del edificio”, añadiendo el propio documento que “es importante destacar que no se trata de una intervención global con capacidad de abordar todas las problemáticas presentes en el Templo Votivo”.
Así, esta primera fase diseñada sobre el informe de 2023 del estado de lesiones de la edificación elaborado por Rodriguez+Pinos Arquitectos contempla el saneado, limpieza y sustitución del rejuntado de la fachada principal y de la Torre del Campanario y la reposición o restauración de todas las carpinterías de dicha torre, así como la restauración del balcón del coro y la intervención piloto sobre otras tres carpinterías. No se incluyen aún intervenciones recogidas en el informe de lesiones como la reparación de la cubierta y de las estructuras de hormigón dañadas por la corrosión del acero, las obras destinadas a recuperar la impermeabilidad de los muros de fábrica o la incorporación de ventilación.
“Es importante recalcar que estas obras no completan la actuación de restauración, es imprescindible que la Xunta realice una segunda fase que intervenga en los problemas de goteras y humedad de la cubierta y en la propia estructura”, insiste el regidor. “Tenemos la suerte de contar en Nigrán con una de las obras más hermosas de la arquitectura del siglo XX en Galicia y debe ser cuidada como tal, es uno de los bienes patrimoniales más icónicos del municipio e incluso de Galicia y, paradójicamente, es lo que está más en peligro”, lamenta González, quien avanza que desde el Ayuntamiento existe un proyecto para poner en valor, precisamente, todo su entorno, comprendiendo también al arco visigótico. “Estamos en conversaciones con el Obispado para que nos ceda estos terrenos y asumir nosotros la inversión”, explica.
Templo Votivo del Mar
Probablemente la obra cumbre de arquitectura religiosa del gallego Antonio Palacios (1874-1945), considerado uno de los grandes maestros del regionalismo y con obras reconocidas internacionalmente como el Palacio de las Comunicaciones de Madrid o el Círculo de Bellas Artes. Palacios se inspiró en el vecino arco visigótico que formaba parte de la antigua iglesia de San Juan (y que él mismo libró de la demolición por su gran valor histórico) iniciando la construcción del Templo Votivo del Mar dedicado a la Virgen del Carmen en 1932 y finalizándolo en 1937. Su estilo es complejo de definir, ya que recoge elementos de muy diversos orígenes, emplea la piedra desnuda dentro de una tipología regionalista y destacan marcados trazos góticos e incluso islámicos si observamos la trazaría interior de la cúpula con policromía de inspiración bizantina y decoración neomudéjar (el constructor nigranés José Mogimes siguió sus diseños para, junto a los chicos de Panxón, configurar los espectaculares mosaicos de azulejo que cubren las bóvedas del templo y que representan diferentes escenas: la Anunciación de la Virgen, la Coronación, la Virgen del Carmen).

