El presidente y candidato del PPdeG, Alfonso Rueda, aseguró este jueves en Baiona que no va a aceptar ninguna lección de un nacionalismo al que criticó su sectarismo: “Es compatible ser y sentirse gallego con ser y sentirse español, al igual que es compatible querer el progreso de Galicia sin que le vaya mal a otros territorios. Porque por mucho que no lo entiendan, nosotros somos orgullosamente gallegos y orgullosamente españoles”.
Reivindicó en este sentido ante 400 personas que el pueblo gallego es un pueblo grande porque es plural, fraterno, abierto y respetuoso con todo el mundo. Y así quiere el líder de los populares gallegos que siga siendo, tal y como explicó al tiempo que proponía una Galicia de todos y para todos, alejada de la negatividad y del enfado y en la que no se distinga entre buenos y malos gallegos.
“El 18 de febrero tenemos que elegir el modelo de Galicia que queremos: o la Galicia que funciona desde la estabilidad o la Galicia de la imposición”, afirmó abogando por un Gobierno que sea “un sistema de resolver problemas, no una fuente de problemas, y un mecanismo que sirva para aportar soluciones frente a quien solo sabe recrearse en los problemas que no sabe resolver”.
Rueda aseguró que los 10 días que quedan hasta la jornada electoral tienen que ser días de trabajo y de ilusión por decidir el futuro de Galicia, teniendo claro lo que funciona y valorando hechos como las rebajas fiscales o la gratuidad de la educación pública. Así como todas las medidas pensadas desde el respeto para la gente mayor “que todo nos dieron y todo merecen”, como pueden ser el Bono Cuidado ya en marcha o el futuro Bono Actívate.
Apostó asimismo por una Galicia que atraiga inversiones para crear empleo, que apueste por el sector primario -a diferencia de un Gobierno central que ni apoya ni respeta a un rural que está levantado contra unas decisiones injustas que vienen de fuera- y que respete a la gente del mar a la que tanto daño hizo la izquierda con sus injustos bulos.
“Sé que pido un enorme caudal de confianza y que el reto es mayúsculo, pero también sé que es realizable y quiero hacerlo pactando solo con los gallegos y las gallegas”, concluyó pidiendo el voto y llamando a los suyos a seguir trabajando “sin dar ningún voto por ganado ni por perdido”.




