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Los premios de arquitectura Gran de Area 2023 se entregarán en el monasterio de Celanova

Las Delegaciones de Ourense, Pontevedra y Vigo del Colegio de Arquitectos de Galicia celebrarán el próximo 20 de enero el acto de entrega de los Premios Gran de Area de Aportación a la Arquitectura 2023 en la villa de Celanova. El evento de entrega de premios se celebrará en el monasterio de San Salvador de Celanova a las 19:30 horas, en el refectorio del templo, evento organizado en colaboración con el Ayuntamiento de Celanova y patrocinado por diferentes empresas del sector de la construcción -Maderas Rubén Galicia, Estudio Nicolao, Thermochip, Eclisse Iberia y Espacio&Habit-.

Previamente al acto, se hará una visita guiada al monasterio para los premiados y colegiados del COAG. Comenzará a las 18:00 horas con una visita al interior del monasterio -fundado en el siglo X y declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931-, y sus joyas, el espectacular órgano y la capilla Mozárabe de San Miguel -declarada Monumento Nacional en 1923-.

Estas distinciones, que fueron falladas en el mes de noviembre, son un reconocimiento a la labor conjunta y necesaria de todos los agentes que intervienen en el proceso de gestación y construcción de una obra de arquitectura de calidad desarrollada en las demarcaciones de Vigo, Pontevedra y Ourense. El objeto del certamen es destacar el valor de la obra arquitectónica, una “pequeña pero importante aportación a la arquitectura, a la creación y a la puesta en valor del entorno”. Se premiaron 13 obras (7 situadas en el área de Vigo, 3 en el área de Pontevedra y 3 en el área de Ourense).

Entre los proyectos premiados está la rehabilitación y puesta en valor del antiguo matadero en Gondomar, de los arquitectos Santos Vila González y Rosa Mouriño Pérez. Se premia la actuación sobre un edifico industrial en desuso que se rehabilita como espacio dotacional polivalente de uso público, revitalizando un entorno degradado de la villa de Gondomar, logrando un fantástico resultado, ejemplo de obra pública y recuperación patrimonial de bajo presupuesto.

Se presentaron 71 proyectos que muestran el gran trabajo de los arquitectos, promotores y del resto de agentes que intervienen en el proceso constructivo

Este año se presentaron 71 proyectos de muy diversas escalas y localizaciones, que son el resultado que aglutina lo mejor de los arquitectos y de las arquitectas, pero también de todos los agentes de obra que los acompañan en el proceso constructivo, como son los aparejadores, promotores, ingenieros, constructores y demás agentes participantes. Se trata de obras de carácter urbano, habitacional, industrial, comercial o paisajístico, y con escalas también muy diferentes, desde pequeñas intervenciones, casi estratégicas, a otras que incluso resuelven espacios urbanos a escala de ciudad.

El jurado del concurso estuvo compuesto por los presidentes de las Delegaciones de Pontevedra y Ourense, Anselmo Villanueva y Emma Noriega; la tesorera de la Delegación de Vigo en sustitución de su presidente, Sonia Alvarado; Alexandra Estefanía Vázquez, colegiada seleccionada entre los premiados de los Premios Gran de Area de la edición anterior, consensuado por las tres delegaciones; un colegiado de cada delegación seleccionado por su Junta Directiva: Lucía Araujo por Pontevedra, Iago Fernández por Ourense, y Joana Covelo por Vigo; y el secretario de la Delegación de Ourense, Antonio Piñeiro, que actuó como secretario del jurado. Según su valoración, en esta edición los proyectos destacaron en aspectos fundamentales como la recuperación del entorno, el uso de prácticas sostenibles y la rehabilitación frente a la obra nueva. “Son proyectos que buscan mejorar la calidad de vida, tener un menor impacto ambiental y poner en valor la contribución de promotores y del resto de agentes que intervienen para hacerlos posible”, manifestó el jurado.

Los premios Gran de Area nacieron en Vigo en el año 2001 con el objeto de poner en valor y contribuir a la armonía entre arquitecto y promotor, y para alcanzar el mejor resultado arquitectónico y constructivo posible, convirtiéndose en la mayor apuesta y ánimo para el reconocimiento social de esta disciplina. Dada la expectación que generaron, el certamen se amplió a las delegaciones de Pontevedra y Ourense.