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El BNG denuncia el trato discriminatorio en el acceso al servicio de comedor a parte del alumnado del CRA Antía Cal

En una acción simbólica en la víspera del Día de Reyes y al lado del “Buzón Real” y acompañando a familias afectadas, el BNG de Gondomar denunciaba el trato discriminatorio en el acceso al servicio de comedor a parte del alumnado del CRA Antía Cal por parte del gobierno de la Xunta del PP. Desde que, en el curso 2022-2023, la Xunta pasó a asumir el servicio de los comedores de los cuatro centros educativos de infantil y primaria de Gondomar la Consellería de Educación decidió que solo tendrían derecho a comedor los niños del aula de Peitieiros del CRA Antía Cal que ya usaban el servicio en el año anterior, como excepción y hasta que completaran su escolarización en infantil; cuatro en el curso pasado y dos en este. Las demás familias, tanto de las aulas de Peitieiros como de las otras cuatro parroquias, quedaron excluidas.

Así, varias familias con niños escolarizados en el aula de Peitieiros que precisaban y solicitaron el servicio de comedor para el presente curso quedaron fuera del servicio. Y ven como, cada día, cuidadoras del comedor del CEP Neira Vilas van a recoger a dos alumnos del CRA Antía Cal para ir a comer allí, mientras sus niños no tienen ese derecho. “Se sienten desamparadas y discriminadas por la Consellería de Educación, por la Xunta que de manera arbitraria les niega un derecho a ellas mientras se lo concede a otras familias”, denuncia la portavoz municipal del BNG, Manuela Rodríguez.

El agravio se hace más grande aun cuando la Defensora del Pueblo, a quien una de las familias pide amparo, da por buena la razón aducida por la Consellería al afirmar que el alumnado del CRA que venía disfrutando del comedor mientras era de gestión municipal (hasta el curso 2021-2022 incluido) lo hacía en virtud de su condición de beneficiarios de las ayudas sociales del ayuntamiento, y que una vez asumida la gestión por parte de la Xunta, esta permitió la permanencia del alumnado, con carácter excepcional, debido a su situación socio-familiar, dando a entender que eran/son familias con dificultades económicas o sociales. Tal como afirma el BNG, “eso no es cierto en la inmensa mayoría de los casos, ni en la actualidad ni en los cursos pasados, y es algo fácilmente comprobable. La Consellería miente a sabiendas, como excusa para finalizar con el servicio”.

El Antía Cal, que contaba con una matrícula de 108 alumnas y alumnos entre sus seis aulas en el curso 2021-2022, es uno de esos colegios rurales que la propia Consellería señala como fundamentales para “elevar la calidad de la enseñanza de las comunidades rurales, así como contribuir a la revitalización socioeconómica y cultural de las mismas”. Asimismo, tal como recoge el Decreto 132/2013, la administración educativa debe potenciar que los centros ofrezcan servicios complementarios, como el comedor escolar, con el fin de “favorecer que amplíen su oferta educativa para atender las nuevas demandas sociales”, también aquellas que constituyen un “importante instrumento para la conciliación de la vida laboral y familiar”.

Todo lo contrario de lo que está haciendo con esta actuación, “que es un paso más en la hoja de ruta de este gobierno gallego de dejar sin servicios a los colegios públicos y el rural”, denuncia Rodríguez. Y esa es la razón por la cual la matrícula del CRA Antía Cal descendió notablemente en este año, ya que las familias se vieron forzadas a llevar sus hijas e hijos a otros centros, públicos o privados, que les garantizaran ese servicio.

A mayores del lema de la pancarta de las familias, en que se preguntan por qué a ellas no, en los carteles mostrados en la acción de este viernes, a modo de carta a los Reyes Magos, se podía leer, “yo preciso comedor escolar para mi hija”, “las madres reclamamos servicios de conciliación para tener igualdad”, “nosotros solicitamos servicios públicos en el rural para no ser vecinas de segunda” o “nosotros exigimos comedor para todas las familias, es urgente”. En todos ellos se tachaba el verbo “pedir” para ser sustituido por otros más imperativos en la demanda de un servicio necesario y que debe ser para todos.

Las familias expresaron que, al contrario que sus niños con los Reyes Magos, ellas no piden ni esperan regalos, sino que EXIGEN, DEMANDAN, RECLAMAN, la prestación de un servicio al que tienen derecho y un trato no discriminatorio. Por su parte la portavoz del BNG, sostiene que “ya no podemos esperar nada bueno de este gobierno de la Xunta, al que en estas fechas deberíamos tachar de ‘enemigo visible’, y que lo mejor que nos puede pasar es que desaparezca después del 18 de febrero”, finaliza Rodríguez.