Con motivo del Día Mundial de la Diabetes que se conmemora hoy, profesionales del Chuvi junto con la Asociación de Niñas, Niños y Gente Joven con Diabetes de Galicia (Anedia) organizaron mesas informativas en los hospitales para visibilizar esta enfermedad, sobre todo en los menores, e informar sobre los avances tecnológicos que ayudan a los pacientes en el control de esta patología y mejoran su calidad de vida y la de sus cuidadores.
La Unidad de Diabetes Infanto-Juvenil del Hospital Álvaro Cunqueiro está compuesta por un Pediatra especialista en Endocrinología infantil y un enfermero educador. En el momento actual, atienden a 150 niños y niñas menores de 16 años con diabetes tipo 1. Anualmente se diagnostica entre 15 y 20 nuevos casos en el Área Sanitario de Vigo.
El Álvaro Cunqueiro cuenta con la tecnología más avanzada para evitarles a los niños y niñas los múltiples pinchazos que tenían que realizarse para medir la glicemia en sangre, mejorando así su calidad de vida.
100% de los pacientes con motorización de glicemia
Así, a día de hoy, todos los pequeños pacientes del CHUVI disponen de monitorización de glicemia; esto es, sensores implantados en la piel que les permiten realizar todas las mediciones de glucosa que deseen sin necesidad de pincharse.
Este dispositivo almacena esas mediciones, con la fecha, hora, y resultado de ese control; también cuenta con un sistema de alarmas de manera que los pacientes, sus cuidadores y los profesionales sanitarios disponen de toda esa información en tiempo real, permitiéndoles tomar decisiones en cuanto a los tratamientos.
68% con bombas de insulina
Además, dado que todos los menores con diabetes son pacientes crónicos, dependientes de la insulina, que necesitan inyectarse esta hormona entre 4 y 6 veces al día, también se les oferta la utilización de los infusores subcutáneos continuos de insulina, las llamadas bombas de insulina. De hecho, el 68% de los pacientes son usuarios de bomba de insulina.
Se trata de un sistema que regula y administra la cantidad de la insulina de manera automática tras la integración de los valores de glicemia obtenidos por el sensor. Así, si el sistema prevé o detecta que el paciente va a presentar una hipoglucemia, suspende la infusión de insulina, mientras que si está en hiperglicemia puede incrementar la dosis a administrar.

