Con motivo de la celebración de la festividad de la Virgen del Carmen, la Cofradía de Pescadores “La Anunciada” de Baiona reconocerá este sábado día 15 de julio al marinero de más edad y a la mariscadora más veterana del municipio, que en esta ocasión, serán Vicente Castro Ratel y Julia Antonia Gómez Giráldez. El homenaje será al finalizar la Misa de Campaña en honor a la Virgen del Carmen que se celebrará a las 17:00 horas en la zona portuaria. Después, los miembros de la Danza de las Espadas les dedicarán a ambos el tradicional baile, y a continuación tendrá lugar la Procesión Marítima. Finalmente, la imagen de la Virgen del Carmen será trasladada a la Capilla de la Misericordia, acompañada en el recorrido por la Banda de Música de Baiona.
Vicente Castro Ratel
Nació el 7 de enero de 1932 en la Calle Conde, en el seno de una familia marinera, segundo de cinco hermanos. A la temprana edad de doce años deja la escuela y comienza a trabajar en el mar, con su padre, en la gamela familiar “La Milagritos” a remos, con el arte de liña, a la pesca de la faneca y al congrio. En el año 1946, con 14 años, embarca en el “Victoria” como rapaz de abordo, a la sardina, y sigue en el “Lola” al jurel. Ya cumplidos los 18 años se embarca en el “Clotilde Fernández”, a la sardina, con el arte de cerco por aguas de Portugal. En este barco tiene tu primer susto, en la zona de “Espiño”, un naufragio. Al amanecer y con poca visibilidad, el barco de Vigo Dukan, de mayores dimensiones, enviste y hunde el “Clotilde Fernández” con 40 hombres a bordo que afortunadamente se salvan. El mismo barco les recogió, y desde ahí, en sus plegarias siempre tiene presente a la Virgen del Carmen y hasta el día de hoy.
Sigue al mar y se embarca en la gamela “Milucha” con su tío y padrino Vicente. Se libra de cumplir el Servicio Militar y continúa al mar embarcándose en el “José Ángel”, a la pesca de la merluza, al bonito y a la palometa, con las artes de cerco y palangre. En 1955 embarca en el “Almuiña” a la pesca del bonito, merluza y mero, por aguas de Canarias, Marruecos, con el arte de la volanta. En 1957 se casa con la baionesa Pilar Gesteira Durán, de familia marinera, atadera, con la que tiene 6 hijos que le dan 9 nietos y 4 biznietos. Continúa faenando en el “Almuiña”, y decide hacer una marea de 9 meses al arrastre, por el Sur de África, en el buque “El Vigo” de la empresa Montenegro, para ganar algo más para casa. Embarca en el “Jose Ángel” a la pesca de la merluza, al bonito y a la palometa, con el arte del cerco y palangre. Cuando el barco va al carro, a reparación, para no perder ni un día de mar se enrolas en el “Cornejo Carvajal” a la palometa.
Se jubila en 1996, a los 64 años, por problemas de salud en la vista, pero no puede alejarse del mar y la gamela familiar “La Milagritos” la pasa a lista de recreo y así puede salir a pescar al calamar. Baja todos los días al muelle para ver el mar y ayuda a los barcos a limpiar los aparejos. Ahora tras el fallecimiento de su esposa, vive con su hijo Mingos. Sus problemas de movilidad y vista hacen que cambie de casa a un piso con ascensor, para poder salir con su silla de ruedas, al muelle para charlar con sus compañeros y disfrutar del mar.
Julia Antonia Gómez Giráldez
Nació en la parroquia de Baredo el 24 de junio de 1939, en el seno de una familia humilde, la segunda mayor de siete hermanos. Comienza al mar con 14 años, al percebe y al argazo (al carrapicho, xerez, etc), sale al atardecer, andando por la costa desde Baredo a Oia, Sanxián, para bajar al mar a primera hora de la marea, hasta que consigue una bicicleta, para hacer mejor el camino. El percebe lo lleva su madre para vender en Vigo. La vida era dura, recuerda varios disgustos en el mar. Un día el grupo con el que salía a trabajar se olvidó de ella, los vio marchar, salió corriendo y llorando volvió a su casa caminando, pero había que seguir y ayudar a la economía familiar.
En 1968, a los 29 años, se casa con Marcelino Cividanes Caravelos, marinero y cocinero, con el que tiene 3 hijos, que le dan 7 nietos. Sigue trabajando en la fábrica de mejillón, en Baiona en el monte, plantando pinos y haciendo cortafuegos. En el 2002 se queda viuda y sigue trabajando, ya como percebeira en la Cofradía de Baiona, hasta que el 2007 y con 68 años se jubila, no puede hacerlo antes ya que no tenía cotizado lo suficiente. Ahora ya con 84 años, está en casa, su buen estado de salud le permite limpiar la finca, plantar en su huerta para pasar el tiempo, pero lo que más le gusta y echa de menos es el mar.

