Manifesto Miñor quiere recordar que la ordenación del territorio que habitamos es una necesidad urgente, pero participar en esa ordenación es también un derecho que las vecinas y los vecinos tienen. “La solución pasa por echar a andar de nuevo la tramitación del nuevo PGOM y, mientras tanto, seguir delimitando núcleos para ayudar a resolver aquellas cuestiones urbanísticas más urgentes, como hicimos mientras Manifesto Miñor estuvo al frente del área de Urbanismo”, afirma Antonio Araújo.
“La primera medida cuando lleguemos al gobierno municipal será sacar del cajón de la Alcaldía el PGOM y volver a implicar en su tramitación y debate al conjunto de los vecinos y a los agentes sociales. La información y la transparencia son la clave para conseguir un territorio ordenado: es necesario contar con todos y recoger las necesidades y retos que nos abre el siglo XXI. En resumen, se trata de decidir cómo queremos vivir y habitar nuestro territorio. Esa fue la línea que siguió Manifesto Miñor cuando tuvimos responsabilidades en esta área, ya que salimos a las parroquias a informar, explicar, recoger sugerencias… sin miedo a la crítica. A día de hoy nada se sabe del PGOM, excepto las promesas hechas por el alcalde recogidas en grandes titulares de prensa (la primera en 2018, nada más expulsar de Urbanismo a Antonio Araújo; la última, las promesas hechas estos días de campaña). La aprobación del PGOM, además de normalizar un asunto clave para Gondomar, permitirá la planificación y liberación de suelo público para la construcción de viviendas de promoción pública, de alquileres o precios asequibles para la juventud y las personas más vulnerables”, explica Araújo.
DELIMITACIÓN DE NÚCLEOS RURALES EN LAS PARROQUIAS
“La anulación del PGOM del 97 por el TS a instancia del PSOE provocó una situación de tal complejidad urbanística e inseguridad jurídica que a día de hoy seguimos padeciendo las consecuencias. Dicha anulación resucitó las viejas Normas Subsidiaras Provinciales, ahora Plan Básico Autonómico, que, si bien sirven para evitar la parálisis total, son insuficientes para ordenar correctamente el territorio del Ayuntamiento. Con todo, la delimitación de nuevos núcleos sirvió para resolver muchas situaciones urbanísticas injustas que ponían en riesgo muchas viviendas. Pues bien, mientras Antonio Araújo fue concejal de Urbanismo se delimitaron los núcleos de Campo Grande, Prado, San Roque, Mourisca, A Carballa, Penalba, Cruceiro-Donas y A Rochela. La mayoría absoluta del Sr. Ferreira aparcó dichas delimitaciones y metió en el cajón el PGOM. Nuestro compromiso es que mientras el PGOM no esté aprobado definitivamente seguiremos con las delimitaciones de núcleos iniciadas por nuestro concejal en su día”, concluyen desde Manifesto Miñor.

