El Belén de Gondomar crece en tamaño y figuras

El artesano con carta baionés y afincado en Gondomar, Fernando Fernández, continúa dando rienda suelta a su creatividad e ingenio en forma de Belén gigante y nuevamente llegará con más sorpresas, figuras y extensión. Estas navidades su colosal representación se traslada al inmueble de la Jefatura de la Policía Local gondomareña, en el Centro Neural de A Coelleira en donde Nando lleva trabajando desde el pasado día 15 de noviembre para tener todo a punto de cara a su inauguración prevista el 3 de diciembre. Este año además también montará una pequeña maqueta en uno de los escaparates del multiusos de Sabarís, dentro del concurso de Microbelenes organizado por Coemsa y que abrirá sus puertas el 15 de diciembre.

Al de la villa condal le dedica una media de 10 horas diarias de lunes a sábado y ocho días después de haber comenzado apenas ha llegado al ecuador de su mundo en miniatura compuesto por más de mil personajes estáticos y dinámicos accionados por 135 motores reciclados, un río y un lago unidos por un sistema de reciclaje de agua construido por él mismo. Este año su maqueta incluirá más niños y juegos como las bolas, la cruceta, la billarda o los bolos, pero también canteros, cesteros, “zoqueiros”, un redero o carpinteros de ribeira. Para dar cabida a las nuevas incorporaciones su Belén también gana en tamaño pasando de 50 a 70 metros cuadrados dispuestos en forma de “U” como lienzo para que el maestro represente desde cero la historia de la Biblia. Por el momento tiene montados varios escenarios que reflejan “La matanza de los inocentes”, “El palacio de Herodes”, “Los desposorios” o “El niño perdido en el templo” y todavía le queda por delante “la Anunciación”, “la Posada”, “el Pesebre” y “La huida a Egipto”. Cuando le preguntan por el plazo de finalización de su obra Nando se encoge de hombros y prefiere no dar un plazo. “Nunca sabes el tiempo exacto que te va a llevar, después de acabar una parte y comprobar que todo funciona correctamente, de repente tiras de un cable y el muñeco deja de moverse”, explica.

Las cifras que maneja el albañil de profesión quitan el hipo: más de 2.000 metros de cable con cientos de puntos de luz unidos a sus correspondientes transformadores más los motores que mueven las figuras. Para dar corriente a semejante entramado necesita 200 enchufes y cada instalación cuenta con una etiqueta que indica a qué elemento se está alimentando, de este modo si tiene alguna avería puede localizar el cableado de manera sencilla. El amante de los belenes lleva 35 años dedicándose a ello y espera que sus nietos le sigan la estela. “No me gustaría que se perdiese”, concluye.