La adjudicataria de la piscina de A Ramallosa podría ser sancionada con hasta 60.000 €

Las advertencias lanzadas por el presidente de la Mancomunidad del Val Miñor y alcalde de Nigrán, Juan González, a la adjudicataria de la piscina el pasado jueves, logran el respaldo unánime de los portavoces de la entidad. La junta celebrada ayer en Baiona concluyó unánime que en caso de que la empresa no cese en su empeño de boicotear el correcto funcionamiento de la piscina, las reiteradas reducciones en la temperatura del agua se saldarán con la apertura de un expediente con sanciones que oscilan entre los 6.000 y 60.000 euros por incumplimiento muy grave del contrato. González insiste en que la actitud adoptada responde a una medida de presión ante la negativa de compensarles con 40.000 euros por las pérdidas derivadas de la pandemia y por la subida energética. Está a la espera de reunirse con el delegado en Galicia a lo largo de hoy martes para ver si se llega al compromiso que evite la multa.

La situación iniciada a principios del mes de julio por parte de Serviocio está desatando una avalancha de quejas de los usuarios, sin ir más lejos en pocos días el número creció del medio centenar a un total de cuatrocientas y en todas ellas se exige que el mercurio regrese de los 25 grados a los 28,5. Y es que los afectados del tijeretazo, de los que al menos una treintena protagonizó ayer lunes una nueva manifestación a las puertas del consistorio baionés, no ven justo que sean ellos los que tengan que pagar las consecuencias de las supuestas pérdidas que alega la empresa. Según explican, además de las cuotas de socio a mayores pagan las clases mensuales a las que asisten de actividades como gimnasia acuática y las sesiones de 45 minutos de duración se vuelven insoportables en estas condiciones.

Manuela Brianes de 77 años de edad lleva un mes sin asistir a la piscina después de que se le diagnosticase una infección de orina. “Tengo que esperar otro mes a tratamiento con lo que ya serán dos sin acudir y después a ver que me aconseja el médico”, declara. Pese a que 25 grados pueda parecer una temperatura suficiente, los problemas derivados de esta reducción son múltiples hasta el punto que los más pequeños al acabar pasan directamente por la sauna para combatir el frío. Eudosia Pérez, vecina de A Tarela, es una usuaria que acude habitualmente y presenció como una de sus compañeras de clase de aquagym se sintió indispuesta por este motivo y que incluso se creó un grupo de madres de niños afectados con problemas de salud. “Hoy estamos en Baiona, pero si no se soluciona proseguiremos con las protestas”, asevera mientras advierte que hay muchas personas que se están planteando darse de baja de las instalaciones. Esta no es una situación nueva, en los últimos 10 años se produjeron situaciones similares, mientras, curiosamente, la empresa Serviocio se siguió presentando y ganando los sucesivos concursos convocados.