Cuenta atrás para recuperar el mosaico romano de Panxón

Los plazos para recuperar el mosaico de Panxón, localizado por Gonzalo Fernandez-Turégano en la galería Carlton Hobbs de Nueva York en 2019, apremian. Y es que la falta de la firma del convenio anunciado por Nigrán para financiar el 70% de los 58.000 euros fijados para su adquisición comienza a preocupar a los integrantes de la Asociación para la repatriación del Mosaico Romano de Panxón, que insisten en que la cuenta atrás ya ha comenzado.

Según explican, tienen hasta octubre para cerrar el trato con la galería o de lo contrario la operación se frustrará. Teniendo en cuenta la lentitud de los trámites burocráticos para hacer que la pieza regrese a su localidad natal tras más de 20 años desaparecida, el pacto debería de formalizarse durante este mes. Precisamente, los vicepresidentes primero y segundo de la agrupación, Fernández-Turégano y Gustavo Pascual Hermida, serán los encargados de explicar en qué estado se encuentran las negociaciones con el anticuario americano y el valor histórico de la pieza, que el propio Pascual la cataloga como “nuestra Dama de Elche”, durante la ponencia fijada para mañana lunes a las 20:00 horas en el multiusos de Sabarís, enmarcada dentro del ciclo “O falar das pedras”.

El arqueólogo miñorano tiene muy claro que lo último que quieren es defraudar a todos aquellos que participaron con sus aportaciones en la campaña de crowdfunding que ahora cumple un año, en caso de que los 40.000 euros no lleguen a tiempo se verán en la obligación de devolver todas y cada una de las donaciones cuyo valor a día de hoy suman 11.500 euros. Están a solo 6.500 de conseguir su objetivo y el último trámite necesario para que la Administración pueda ceder lo acordado se aprobó hace unas dos semanas, pero por el momento siguen sin tener noticias de lo prometido.

Mientras tanto proseguirán con sus planes y mañana lunes toca dar a conocer “la única muestra musivaria de temática marinera conservada de toda la costa gallega”. La pieza de un metro cuadrado es de muy buena calidad y está elaborada con teselas de mármol, representa un pez de 77 centímetros y dos almejas y para frenar su deterioro fue encastrado en una mesa de madera. Curiosamente lo que llamó la atención al galerista americano en un primer momento fue el mueble en sí y no el mosaico.