Sin categoría

La restauración del retablo de la ex Colegiata de Baiona destapa “una auténtica joya”

Su presentación se llevó a cabo el pasado fin de semana, sin embargo no fue hasta el lunes cuando se dieron por concluidos de manera definitiva los trabajos de restauración del retablo mayor de la Iglesia de Santa María de Baiona. Fueron necesarias más de mil horas distribuidas a lo largo de ocho meses para devolver el esplendor original a la obra del retablista redondelano Antonio del Villar, que representa la Anunciación tras el altar de la Iglesia de Santa Liberata. Y es que el valor real ya al descubierto tras la eliminación de capas y capas de repintes, no solo se limita al pan de oro de primera calidad que recubre prácticamente toda la obra, sino que las técnicas utilizadas hace tres siglos para dar forma a los diferentes motivos que la componen son a ojos de las expertas Celia Casás y Eva Costas, de Restauración y Conservación ARA, “un alarde de virtuosidad” que la convierten en “una joya de la retablística gallega”.

Las encargadas de la recuperación, financiada con fondos parroquiales, pudieron comprobar como las tallas que parten de bloques macizos profundizan en las piezas decenas de centímetros a base de martillo y cincel con un detalle que roza la perfección, algo que se repite de manera constante a lo largo del conjunto de más de 60 metros cuadrados. Del mismo modo ocurre con los detalles en manos, los pliegos en las vestimentas de los santos o las decoraciones florales que ganan en relieve visual apoyadas por el gran trabajo de policromía. Aunque las especialistas admiten que no son muy amigas de los actos sociales, sintieron la obligación de organizar unas jornadas explicativas para transmitir a todos la importancia de la obra de arte que data de 1726. “Es un trabajo tan sumamente complicado que solo lo hacen maestros como Antonio del Villar, es impresionante”, recalca Casás mientras que insiste en que una cosa es el “bonito” y otra muy distinta es “todo lo que hay detrás”.

Con las intervenciones por fin rematadas, ambas consideran que sería conveniente trazar un plan de mantenimiento periódico para preservar el conjunto en el mejor estado posible, algo que propondrán al párroco de la Iglesia de Santa María Don Manuel Salcidos. “Una inspección anual sería suficiente para verificar su conservación y en caso necesario llevar a cabo actuaciones de pequeña envergadura”, explican. Estas intervenciones dejaron al descubierto un auténtico tesoro pero creen que no es el único. El más próximo, el mismísimo retablo de la Capilla de Santa Liberata, a pocos metros de la ex Colegiata y realizado por el maestro redondelano en 1738. “Las posibilidades de que haya sido sometido a alteraciones similares son altas”, concluyen.