Este sábado falleció Pedro Alfonso Novalbos a los 82 años de edad. Miñorano de adopción, donde desde la década de los 80 tenía su segunda residencia, siempre estuvo vinculado al mar, tanto por su trabajo en el sector industrial naval como en su tiempo de ocio: la pesca y el submarinismo fueron las actividades en las que encontró mayor satisfacción y que le proporcionaron conocimientos detallados de su costa y de su mar.
En 1986 sumergiendo en la costa de Silleiro, localiza unas piezas de artillería y sería este hallazgo el que va a orientar parte de su actividad durante los siguientes 30 años. Enseguida es consciente del valor patrimonial de esas piezas antiguas y comienza a organizar su extracción. Consigue extraer un par de cañones de bronce y tres cargadores o alcuzas. Estas piezas pasaron del fondo oceánico al fondo de un almacén del Museo de Pontevedra.
Este importante hallazgo se produce en un momento muy anterior a la primera ley de patrimonio cultural de Galicia, de 1995. Pedro tenía claro que estas piezas merecían ser conservadas y mostradas en una exposición de un museo y más concretamente en Baiona, por ser el lugar donde habían aparecido, y comenzó un periplo por despachos diversos reivindicando ese sentido social del patrimonio que es que todos podamos disfrutarlo.
Su empeño alcanza el objetivo en el año 2015 con la inauguración de la Casa de la Navegación de Baiona, donde se exhiben estas dos piezas de artillería, en la sala de los naufragios. El estudio detallado indica que se trata de dos falconetes del siglo XVI procedentes de la galera Zúñiga, que tras regresar de la Gran Armada de Felipe II o Armada Invencible, el 16 de octubre de 1591 es arrojada por el temporal a los bajos de Silleiro, donde se hunde. La galera era un navío de guerra de 40 m de eslora, propulsada a vela y remo, armada con hasta 100 cañones, entre ellos 20 falconetes y que podía desplazar hasta 100 toneladas. Pedro Novalbos aún no sabía en aquel momento que acababa de recuperar los únicos restos que tenemos de la malograda armada.
En el año 2017, donó al Museo de Baiona tres monedas inglesas recuperadas en el año 2012 de las aguas de Cabo Silleiro, dos florines y una libra de mediados del siglo XIX, que fueron sometidas a un proceso de restauración sufragado por parte de la Concejalía de Cultura.
En agosto de 2020, el Ayuntamiento de Baiona homenajeó a Pedro Novalbos con la entrega de un “Lazo de Honra”, acordado por unanimidad por la Comisión de Honras y Distinciones. Esta distinción reconoce el trabajo de las personas, asociaciones o entidades “que realicen una labor relevante en el campo de las artes y de las letras, de las ciencias, de lo social y de las humanidades siempre que en sus obras se dicten o exalten aspectos que afecten al ayuntamiento de Baiona”.
Los jardines de la Casa Museo de la Navegación acogieron un acto en el que también estuvieron presentes familiares y amigos del homenajeado, así como el alcalde, Carlos Gómez, y los concejales Óscar Martínez, Miriam Costas, Ángel Rodal, Carlos de la Peña, Yasmina Moreira y Rosa Piñeiro.
Además, en febrero de 2021 el Ayuntamiento de Baiona quiso homenajear su figura dedicándole la sala de los naufragios de la Casa de la Navegación, que pasó a llamarse “Sala Pedro Novalbos”.
La generosidad de Novalbos y su intachable conciencia social del patrimonio, que lo empujó en todo momento a reivindicar que estas piezas tenían que ser expuestas para el aprecio de todos y todas, son condiciones que le separan de tantos otros ciudadanos que igualmente localizan patrimonio sumergido pero que lo consideran propio.

