Baiona urge a que se ejecute la Fase 2 del Paseo de A Foz “por seguridad”

FOTO: PABLO F. ESTÉVEZ // Paseo de A Foz.

Dos semanas después de que las obras de reparación del tramo derrumbado del Paseo de A Foz se diesen aparentemente por concluidas, el alcalde Carlos Gómez continúa sin tener noticias de la Dirección General de Costas aunque confía en poder mantener un encuentro a lo largo de esta semana. Lo cierto es que Gómez manifestó cierto grado de disconformidad con el resultado de los trabajos sobre todo en el modo de rematar la unión entre el muro de contención y la escollera. Independientemente de cuáles sean los planes del organismo estatal, la superficie restante de la construcción comienza a preocupar a las autoridades locales.

Y es que su deterioro va en aumento y temen que vuelva a repetirse el desenlace de 2018. “Hablamos de que los problemas estructurales afectan a toda la zona carente de escollera desde mucho antes de que colapsase parcialmente, el tiempo corre en nuestra contra y es necesario que se actúe con rapidez”, manifiesta Gómez que a su vez insiste en que las obras se ejecuten de manera urgente “por seguridad”. En este sentido considera razonable que hubiesen decidido una solución tan tosca para las obras que acabaron el pasado 20 de diciembre, si su intención es la de darle continuidad en pocos meses continuando con la Fase 2. “De otro modo no lo entenderíamos”, incide.

Una vez que logren mantener un encuentro con responsables de Costas aprovecharán para tratar de aclarar estas y otras cuestiones pero también se interesarán por la carta de ruta pensada para los 200 metros restantes. Asimismo insistirán en la importancia de que se derribe lo antes posible toda la construcción afectada por la erosión del agua y se prosiga con el proyecto “antes de lamentar males mayores”. Mientras el gobierno local permanece a la espera de nuevos datos, las obras que llevan abiertas al público desde hace dos semanas están despertando las críticas de no pocos vecinos que ponen su grito en el cielo a través de las redes sociales.

Incluso algunos de ellos advierten de un leve hundimiento en su superficie. Y es que el plan de actuación comenzó como algo integral con un presupuesto estimado de dos millones de euros, pero este se fue modificando en repetidas ocasiones mientras las partidas se fueron reduciendo al tiempo que se demoraban las actuaciones para acabar con una intervención inicial inferior a los 200.000 euros.