2.100 kilómetros corriendo y en bicicleta por causas solidarias

FOTO: PABLO F. ESTÉVEZ // Daniel Fernández Cerzón.

Para Daniel Fernández Cerzón, un joven de 30 años vecino de Gondomar, el fallecimiento de su abuelo en 2016 le llevó a embarcarse en una aventura que cinco años después todavía sigue cogiendo forma. Tras la pérdida de su familiar, Daniel comenzó a darle vueltas a la cabeza pensando en que medida podría ayudar a los demás haciendo lo que más le gusta. Se le encendió la bombilla y ese año se planteó visibilizar el alzhéimer y la diabetes completando una serie de metas como objetivo. “Me puse en contacto con la asociación Anedia e hice tres, al año siguiente con Afaga otros tantos”, relata. Posteriormente conoció el caso de una niña de Nigrán que padece una enfermedad rara denominada Síndrome de Usher, y también se propuso echarle una mano. “La patología afecta directamente a la vista y al oído y provoca pérdidas progresivas, es degenerativa y llevo colaborando desde 2018”, añade. Para esta causa estuvo 24 horas corriendo sin parar por el parque vigués de Castrelos, realizó siete maratones en una semana por la comarca miñorana y el último fue un duatlón de un día de duración.

Ahora, a punto de rematar el 2021 puede decir con orgullo que lleva recorridos la nada despreciable cifra de 2.100 kilómetros repartidos en un total de 11 retos de lo más variado y casi todos por diferentes recorridos del Val Miñor, de los cuales 700 fueron corriendo y el resto a lomos de su bicicleta. El más reciente lo bautizó como “Reto solidario 6 cimas”. Coincidiendo con el día Internacional de las Montañas del pasado 11 de diciembre, se puso en contacto con el Concello y le propusieron su participación en la campaña navideña “Gondoilusión”. El joven deportista animó por redes sociales a todos sus seguidores para que hiciesen una pequeña donación a una cuenta bancaria activada por la Administración local y de este modo contribuir a la financiación con la que comprar juguetes a todos los niños de la villa en situación de vulnerabilidad. El plazo acaba de rematar esta misma semana y está a la espera de saber el retorno obtenido, aunque pudo adelantar que las muestras de apoyo recibidas fueron considerables. Partió en la madrugada del 11 desde Plaza Paradela y regresó 17 horas después con la satisfacción de haber alcanzado el alto de Montecastelo, el Monte Alba, el Galiñeiro, Aloia, Santa Tecla y A Groba. En total, 105 kilómetros corriendo con 2.500 metros de desnivel. Ahora ya está pensando en un nuevo proyecto que llevará a cabo con la Administración local en 2022 y que dará a conocer en cuanto disponga de fechas concretas.

La pandemia no pudo con él y completó un reto indoor

Para este deportista la pandemia no fue quién de pararle los pies. “Estábamos encerrados en casa y se me ocurrió la idea de llevar a cabo un reto solidario”, relata Daniel. Sin pensárselo se subió al único cachibache del que disponía en su vivienda, una elíptica, y estuvo sobre ella seis horas con la finalidad de recaudar alimentos para el Banco de Alimentos de Baixo Miño. Los resultados fueron bastante buenos y reunió un total de 100 kilos de productos no perecederos que posteriormente donó.

Cuando colabora con asociaciones busca aportaciones materiales, pero cuando lo hace por su cuenta busca la visibilización a través de redes sociales. “Es importante que la gente en general conozca las enfermedades”, explica. En este caso fue haciendo publicaciones periódicas a través de fotografías y vídeos para obtener el máximo número posible de “me gusta” por parte de sus seguidores al mismo tiempo que logra su compromiso.