La vaca rescatada en Nigrán ya está en su nuevo hogar

Todo el esfuerzo, trabajo y dedicación han dado sus frutos, la vaca rescatada en Nigrán consiguió ponerse en pie por sí misma, e incluso salir a pasear un poquito y pastar al aire libre en las instalaciones de Proyecto Gato en Gondomar. Después de esta gran noticia, se empezó a organizar su viaje a su nuevo y definitivo hogar, y el pasado viernes 8 de enero la recibían en el Santuario Animal Vacaloura, en Santiago de Compostela, donde podrá estar con más animales de su especie, como animal gregario.

“Laura fue capaz de subir y bajar del camión que la trasladó, por su propio pie, lo que nos alegró un montón por lo que significa en su recuperación. Ahora sólo va a tener que preocuparse de coger peso, y ser feliz en su nuevo hogar”, afirmaban desde Proyecto Gato. La vaca, rebautizada ahora como Zeltia, apareció “abandonada” en Nigrán. Llevaba dos meses sola en una finca, consumiéndose. Los últimos cuatro días no conseguía erguirse y esperaba acostada una muerte que no tardaría mucho en llegar debido a la desnutrición y a la hipotermia que sufría.

“Pero en Nigrán hay gente bonita. Gente que se preocupó por Zeltia, que no pensó ‘Es sólo una vaca, no es asunto mío’ sino que se preocupó por su estado, que le procuraron un refugio improvisado sobre el lecho del que no podía erguirse, que le trajeron comida y procuraron su bienestar. Por eso agradecemos desde aquí enormemente al vecindario que no pasaron por alto y han hecho patente que la vida de las vacas también es importante”, destacan desde la Asociación Vacaloura.

“Todo nuestro agradecimiento también para Proyecto Gato y para el alcalde y concejal de Medio Ambiente de Nigrán, que se mostraron colaboradores en todo momento. El rescate no habría sido posible sin ellos, especialmente sin Fátima que se implicó desde el primer momento y le dio las primeras atenciones a Zeltia cuando Mario y yo no podíamos desplazarnos hasta el lugar”, recuerdan desde la ONG.

Estas últimas semanas estuvo bajo el cuidado del equipo de Proyecto Gato hasta que consiguieron que se haya ido recuperando poco a poco y fuera capaz de ponerse en pie por sí misma. A partir de ese momento, comenzaron a organizar su llegada al santuario, donde recibió la visita de su veterinario, fue desparasitada y se le repitió una analítica para ver si sus valores se iban normalizando.

“Tiene una herida en una de sus piernas. Está esquelética y lo peor de todo… Tiene una cicatriz en medio de la cabeza, entre los cuernos, que para nosotros responde a un intento de golpe mortal, para deshacerse de ella. Quizás la llevaron a aquella finca a morir porque el golpe no consiguió el efecto deseado… se nos rompe el alma en mil pedazos sólo de pensarlo”, lamenta la Asociación Vacaloura.

Zeltia tiene 18 años, pero comienza a vivir ahora, y prometen que estos últimos años de su vida van a ser mejores de lo que nunca pudo imaginar.