Sin categoría

El servicio de rehabilitación del Chuvi utiliza una nueva técnica radiológica para diagnosticar la disfaxia

Con motivo del Día Mundial de la Disfaxia que se conmemora mañana día 12, el servicio de Rehabilitación del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo viene a sumarse a esta conmemoración para visibilizar una patología que, muchas veces, está infradiagnosticada. Así, hoy dieron a conocer hoy los resultados de una noticia técnica diagnóstica, la videofluoroscopia, que lleva incorporada hace un año a la cartera de servicios hospitalarias, y que de momento está siendo desarrollada en muy pocos hospitales españoles.

La videofluoroscopia es una técnica de radiología que permite ver directamente los defectos en la deglutición del paciente. En el Complejo vigués ya llevan realizadas 60 videofluoroscopias. Según afirma la foniatra Azucena Jover, “se trata de una técnica especialmente útil cuando los pacientes presentan dificultades muy severas que hacen que parte del bolo alimenticio se vaya a la vía aérea. Esto es importante porque los pacientes con este problema tienen más probabilidades de ingresar en el hospital por neumonías, desnutrición, e incluso se registra un mayor índice de mortalidad por estos motivos. De ahí la importancia de su adecuado diagnóstico y tratamiento. Un correcto abordaje reduce el tiempo de hospitalización de los enfermos, así como los reingresos hospitalarios por complicaciones respiratorias”.

Anualmente el servicio de Rehabilitación -un equipo compuesto por neurorrehabilitadores, logopedas y foniatras- atiende a 250 pacientes con disfaxia.

El trastorno

La disfaxia es un trastorno de la deglutición caracterizado por una dificultad en la preparación oral del bolo alimenticio o en el desplazamiento del alimento desde la boca hasta al estómago- Puede tener un origen funcional (habitualmente neurógeno) o mecánica, y también puede ser secundaria a otros factores, como a las cánulas de traqueostomía o algunos fármacos.

Tiene mayor incidencia en las edades más avanzadas, en enfermos geriátricos e institucionalizados, y en aquellas personas que sufrieron un ictus.

A estos pacientes se añaden los enfermos con patologías neurodegenerativas (Párkinson, demencias, ELA, Esclerosis Múltiple, miastenia,…); los que pasaron por cirugías otorrinolaringológicas o neurológicas; o población infantil con trastornos neurológicos.

“Se trata de un problema de salud con gran incidencia en la calidad de vida de quien la padece y de sus familiares o cuidadores, que afrontan con mucha inseguridad y miedo las horas de las comidas. Aunque la mayoría de las disfaxias no son curables, el conjunto de terapias pautadas, como la logopedia, las recomendaciones posturales, y los ejercicios para potenciar la zumba, son muy efectivas y dan muy buenos resultados”, explica la doctora Azucena Jover.