Consternación en la parroquia gondomareña de Mañufe

Consternación en la parroquia gondomareña de Mañufe después de que un vecino de 64 años asesinara presuntamente a su mujer a cuchilladas e intentara quitarse la vida después cortándose la venas.

Según informó el Instituto Armado, los hechos sucedieron al hilo de las 16:25 de ayer martes durante un riña entre Valentín A.B. y Soledad R.V. de 59 años, que habían iniciado su separación. Por motivos que se desconocen, el supuesto autor del crimen le asestó varias puñaladas a su esposa hasta acabar con su vida. Posteriormente intentó suicidarse cortándose las venas, y a consecuencia de ello tuvo que ser trasladado al centro hospitalario Álvaro Cunqueiro con pronóstico grave.

Fue un taxista que llevaba al hijo de la pareja a la vivienda de vuelta de un centro de educación especial quien dio la voz de alarma a través de una llamada al servicio de emergencias. El hombre, al ver que nadie abría la puerta se puso en contacto por teléfono con la madre, sin éxito, y después con el padre, quien le respondió con voz apagada que la mujer había fallecido y él se estaba muriendo.

Fuentes de la Policía Municipal explicaron que se trata de una pareja muy conocida, naturales de la zona, conocida como O Rapadouro. Tenían dos hijos, el más pequeño con síndrome de Down y otro de mayor edad. Los residentes en dicha zona no salían de su asombro ya que según explicaron “no tenían discusiones aparentes”, aunque tampoco se relacionaban demasiado con el vecindario. Prueba de ello es que dos horas después del suceso la mayoría desconocía lo sucedido. “Valentín salía a menudo con su hijo a pasear por el camino, era de hola y adiós, no era muy hablador. Su mujer apenas salía de casa”, explicaban.

Fuentes cercanas al núcleo familiar explicaron que estaban pasando por muy malos momentos, precisamente estaban en proceso de separación y el supuesto autor estaba visiblemente afectado por su situación. “Andaba con su hijo de un lado para otro como alma en pena, siempre estaban juntos”, afirman.

Poco después de lo ocurrido, varias patrullas de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil, Usecic, blindaron el acceso que da a la vivienda, ubicada a 200 metros de la bifurcación del Camiño de O Rapadouro en Gondomar, e impidieron el paso a toda persona ajena a la zona y al suceso. Además el operativo estuvo reforzado por varios agentes de la Policía Autonómica. La comisión judicial procedió al levantamiento del cadáver, al que se le realizará la autopsia.

El alcalde de Gondomar, Paco Ferreira, expresó sus condolencias a la familia y condenó el crimen.