El servicio de salvamento y socorrismo del Val Miñor sumó 1.300 intervenciones

Con la entrada de la segunda quincena de septiembre el Val Miñor afronta ya la temporada de otoño, y deja atrás un verano en el que los hábitos de bañistas y usuarios de las playas de la comarca apenas difirieron de años anteriores, al menos durante el mes de agosto. Así lo confirmaron fuentes de la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil Val Miñor, que resaltaron que aunque la entrada del mes de julio, momento en el que se incorporaron los 23 socorristas contratados y un refuerzo de la agrupación de voluntarios que ascendió hasta las 57 personas, se vivió con cierto temor motivado por la nueva normalidad, poco a poco el ambiente se fue relajando.

No obstante, cabe destacar que aunque el inicio se viviese con menos volumen de personas, los registros de los que los efectivos disponen a pie de playa constataron un mayor número de turistas procedentes de fuera de la comunidad gallega, entre un 70 y un 80% de los atendidos en las casetas. Así, durante los dos meses y medio que duró el servicio de vigilancia de primera línea anotaron un total 615 incidencias menores y 9 mayores en Nigrán, mientras que en Baiona sumaron 645 además de otras 10 que precisaron la intervención de ambulancias, lo que suma un total de 1.279.

De este modo el balance de temporada facilitado por los efectivos de Protección Civil concluye que la playa menos cívica fue la de Patos, en donde en reiteradas ocasiones los bañistas ignoraron las indicaciones de voluntarios y socorristas. Por contra, los usuarios del arenal más “obediente” fueron los de Playa América, mientras que en los de Baiona la tónica generalizada fue buena.

En cuanto al lenguaje de banderas en playas, que se utilizó por primera vez este año para indicar su aforo, explicaron que no fueron pocas las veces en las que tuvieron que cambiar el estandarte verde por el amarillo. Aquí lideran el ranking Barbeira, Concheira, Frades y Santa Marta debido sobre todo a sus dimensiones sumado a la pleamar con mareas vivas de tarde al igual que en la de Patos, aunque en esta localización los excesos de capacidad en primera línea se repitieron casi a diario durante todo agosto.

En cuanto a las medidas adoptadas con la nueva normalidad resaltaron que en términos generales se cumplió con el uso de la mascarilla, y quizás los momentos de menor cumplimiento coincidieron con los cambios de quincena que conllevan la llegada de nuevos turistas.