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Vecinos de Nigrán se movilizan contra el ruido y el vandalismo provocados por las fiestas en los Pazos

Desde hace cinco años, las noches del fin de semana se hacen insoportables para los vecinos que residen en el entorno de los Pazos de Cea y Urzáiz, en Nigrán. “Nuestro problema son las fiestas a nuestro parecer ilegales que están haciendo y que provocan que haya un ruido que impide dormir, desde el jueves hasta el domingo”, denuncia César Cabreira, cuya vivienda se encuentra justo al lado de uno de los establecimientos.

Según los vecinos, son fiestas que provocan mucho ruido y sobre todo vandalismo. “Esta gente cuando sale de las discotecas va rompiendo espejos de coches, rayando, tocando en los timbres de las casas, rompiendo macetas, llevándose macetas de plantas para casa, haciendo daño, y el problema que salen borrachos, salen en grupos, y es imposible decirles nada porque se enfrentan a ti, te amenazan, la última vez a mí me amenazaron con darme una cuchillada”, afirma Cabreira.

Así mismo denuncian que la Policía Local no hace nada, “porque seguimos pensando que hay una mano negra que está parando todo esto”. “Las denuncias que hacemos en el Ayuntamiento no están teniendo resultado porque se paralizan, hicimos una recolección de firmas muy abundante, de 165 vecinos, y tampoco recibe contestación, y lo peor de todo es que indagando y buscando no existen licencias que amparen este tipo de actividad. El pazo de abajo no tiene licencia de nada, pero es que ni para servir copas”.

Afirman que a las 00:30 empieza a llegar gente y las fiestas se prolongan hasta las 7:30 de la mañana. Natalia Costas, vecina de As Angustias, recuerda que estamos hablando de dos Pazos declarados Bien de Interés Cultural, “y eso implica mayor protección”. “Los problemas comenzaron ya en el 2013 y seguimos presentando reclamaciones y denuncias básicamente por el ruido y todo lo que conlleva la movilización de 2.000 o 3.000 personas de fiesta en un sitio donde no tiene sentido”.

Visto que el Ayuntamiento de Nigrán no hace caso a sus escritos, este miércoles se celebró una reunión para valorar la opción de denunciar, “ir directamente al juzgado y que caiga quien tenga que caer, pero lo que queremos es descansar”, asegura César Cabreira. “En estas últimas dos semanas no hay botellones masivos fuera porque se hacen dentro. Ya no nos queda mucha vía más que acudir a la vía judicial”, incide Natalia Costas.

Por su parte, el alcalde, Juan González, señala que “somos muy conscientes del malestar de los vecinos y estamos de su lado, no nos gusta para nada la actividad que desarrolla el Pazo de Urzáiz los fines de semana y querríamos que ésta cesase inmediatamente, pero para ello tenemos que actuar con total seguridad jurídica y paso a paso, ya que ellos se aferran a los resquicios legales de la Comunicación Previa de Espectáculo Puntual de la Xunta de Galicia para poder desarrollar estos eventos sin vulnerar la ley”.

González asegura que “estamos ante el mismo caso de la discoteca Ramallosa 2000, la sufrí como vecino e incluso siendo alcalde hasta que conseguimos legalmente que cesasen de realizar su actividad en esas condiciones que perjudicaban claramente a los vecinos debido a ruidos, vandalismo e incluso peleas. De hecho, la mayoría de las quejas sobre el Pazo de Urzáiz eran sobre el ruido, vandalismo e inseguridad viaria que provocaban las personas al abandonar el evento, en este sentido el problema se ha solucionado hace semanas porque no sólo reforzamos la vigilancia policial en la zona imponiendo también sanciones, sino que obligamos a la empresa a contratar seguridad privada que controla también el entorno del pazo, desde entonces estos problemas en las calles han ido a muchísimo menos”.

“Ahora el problema es más el ruido que genera la música en el interior, que entendemos que es molesta porque es hasta altas horas e impide descansar con normalidad, por eso continuamos con esta batalla legal que, entendemos, es lenta, pero es la que tenemos que seguir porque no podemos ordenar un cierre sin tener todo el respaldo jurídico de nuestro lado. Sentimos la situación de los vecinos y les pedimos un poco de paciencia más porque estamos muy cerca de conseguir que cese”, concluye el regidor.