El Área Sanitaria de Vigo refuerza y agiliza la atención de salud mental para pacientes, familiares y personal

El servicio de Psiquiatría del área Sanitaria de Vigo viene de poner en marcha dos protocolos de actuación para reforzar y agilizar la atención de salud mental durante la pandemia del COVID-19. Se trata de dos protocolos, un específico para la asistencia de pacientes y familiares, y otro dirigido al personal que trabaja en los centros sanitarios.

Las actuaciones descritas en estas guías tienen por objeto facilitar y acercar de una manera rápida y eficaz la atención de los especialistas en salud mental a estos grupos.

Estos protocolos habilitan canales directos de comunicación para los profesionales de Atención primaria y hospitalaria a fin de que puedan realizar interconsultas o consultas rápidas mediante conexión telefónica o correo electrónico. Así, se habilitaron teléfonos internos específicos y una nueva caja de correo electrónico para esta finalidad. Para atender estas vías de comunicación se designaron dos equipos de psiquiatras y psicólogos clínicos de referencia, que se encargan de coordinar y canalizar las demandas de atención y agilizar la toma de decisiones.

Riesgos psicológicos de los profesionales

El protocolo destinado a los profesionales sanitarios incluye, además, el documento que publicó recién la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) para atajar los riesgos psicológicos por la pandemia provocada por el coronavirus COVID-19.

Según afirma el jefe del servicio de Psiquiatría del área Sanitaria de Vigo, José Manuel Olivares “los profesionales sanitarios tienen que se enfrentará a diario a algunos retos que podrían generar problemas psicológicos. Algunos de ellos son desbordamiento de la demanda asistencial, el temor al riesgo de contraer la enfermedad, la incomodidad de los equipos de protección, el manejo de la angustia y desconsuelo de las familias afectadas, la tensión en las zonas de atención directa, o los dilemas éticos y morales”.

Las reacciones a estas situaciones intensas pueden ser emocionales (ansiedad, impotencia, frustración, miedo, culpa, irritabilidad, tristeza, anestesia emocional); de conducta (hiperactividad, aislamiento, verborrea, lloro incontrolado o dificultad para el autocuidado, el descanso o la desconexión del trabajo); cognitivas (confusión, dificultades de concentración, dificultades de memoria, pensamientos obsesivos y dudas, pesadillas, fatiga por compasión, negación o sensación de irrealidad) y físicas (dificultades respiratorias, sudor excesivo, temblores, cefaleas, mareos, molestias grastrointestinales, contracturas musculares, taquicardias, agotamiento físico, insomnio o alteraciones del apetito).

Cuidarse para cuidar a los demás

Para hacer frente a estas situaciones que pueden vivir los profesionales sanitarios durante esta pandemia los especialistas hacen una serie de recomendaciones de comportamiento y conducta, con el objetivo de “cuidarse a sí mismo para poder cuidar a los demás”.

Las posibles pautas a seguir son cuidar las necesidades básicas (comer, beber y dormir regularmente), descansar (evitar la sensación de culpa por no estar trabajando), planificar rutinas había sido del trabajo (ejercicio físico, lectura, llamadas a seres queridos), mantener el contacto con los compañeros, respeto a las diferencias de criterios con compañeros o pacientes, compartir información constructiva, mantenerse conectado con la familia, mantenerse actualizado con informaciones fiables, permitirse pedir ayuda, compartir las emociones con alguien que transmita seguridad, utilizar técnicas que sean útiles para la desactivación emocional, y reconocer la labor del equipo asistencial.