El Val Miñor reivindica la igualdad y una vida libre de violencias

Un año más el Val Miñor celebró el Día Internacional de la Mujer con tres marchas que partieron desde Baiona, Gondomar y Nigrán para encontrarse todas juntas en A Ramallosa y celebrar la revuelta feminista, acompañadas de la gran Batucada Feminista y de Maruxa O Monicreque Xigante.

Este 8 de marzo se ponen los cuidados en el centro de las reivindicaciones. Porque el trabajo de cuidados debe ser el centro y motor de la vida. Visibilizando lo que está invisibilizado. Porque la mayor parte del trabajo de los cuidados se realiza sin remuneración alguna, pese a que la gratuidad de su labor ahorra costes de salud, cuidado de crianzas, del hogar, de las personas con dependencia, de la labranza de las tierras. Y cuando estos trabajos son remunerados, se realizan en condiciones de precariedad y son infravalorados tanto social como económicamente.

Bajo el lema “Sen coidados non hai vida. Mudando o sistema, derrubando o patriarcado”, denuncian también la dominación y la destrucción de la naturaleza por parte del capitalismo y del patriarcado, apostando por recuperar toda esa red de producción, distribución y consumo ecológico, solidario y responsable que durante siglos impulsaron las mujeres en el rural gallego, combatiendo la expoliación de nuestro territorio, de nuestros bienes naturales.

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