La CEMMA colabora en un estudio sobre la alimentación das ballenas

CEMMA

Debido a su gran movilidad, a la realización de grandes migraciones y a la dificultad y enorme coste que suponen las campañas de estudio en el medio marino, siempre ha sido difícil identificar poblaciones o unidades de gestión dentro de los rorcuales comunes (Balaenoptera physalus) del Atlántico. En un reciente estudio publicado en la revista Marine Environmental Research realizado por investigadores de varios países coordinados por Pauline Gauffier y Asunción Borrell, con muestras de individuos de Islandia, Galicia, Azores y el Estrecho de Gibraltar, se ha demostrado que estas ballenas pueden llegar a compartir una misma zona de alimentación en el centro del Atlántico norte, pero que lo hacen en distintas épocas a lo largo del año.

Para diferenciar poblaciones dentro de una especie puede ser suficiente el análisis genético de los individuos, pero hoy en día se recomienda que este análisis sea complementado con otro tipo de estudios de indicadores ecológicos que pueden aportar mayor precisión para establecer una dinámica poblacional que pueden llegar a definir subpoblaciones o unidades de gestión como herramienta de conservación, identificando individuos que tengan un comportamiento ecológico similar coincidente en espacio y tiempo.

Investigación a través de isótopos

El análisis que se utilizó para llevar a cabo este estudio es el análisis de diferentes formas de átomos (isótopos estables) de carbono (13C/12C), nitrógeno (15N/14N) y oxígeno (18O /16O) en muestras de piel. Los isótopos son «formas o tipos» de átomos de un mismo elemento, tienen igual número atómico, igual número de protones, pero diferente número de neutrones con lo que tendrán distinto número másico (suma de protones y neutrones). La mayoría de los elementos químicos poseen más de un isótopo.

Los de carbono y nitrógeno son indicadores de la dieta y se pueden usar para establecer un nivel trófico para un individuo dentro de un ecosistema y averiguar si este ecosistema es más costero o más oceánico, mientras que el de oxígeno es usado como indicador de variabilidad latitudinal, ya que está condicionado por la temperatura y salinidad del agua marina. El análisis consiste en comparar los valores de las muestras analizadas con los valores conocidos para esos mismos isótopos a lo largo de toda el área de estudio y para su presa mayoritaria, el krill, también a lo largo del área de estudio y en distintos momentos del año.

Los análisis de Galicia incluyeron muestras recogidas por la Universidad de Barcelona durante las operaciones balleneras hasta el año 1985, y muestras recogidas por CEMMA a través de la atención a animales varados desde 1992.

La situación de la mesa de las ballenas en el restaurante oceánico

Los resultados indican que las ballenas que se alimentan en Islandia en los meses de verano, pasaron los meses previos de invierno y primavera en un área situada más al sur. Esta área es la misma por la que pasan las ballenas que migran hacia el norte desde Azores a principios de verano, en su camino hacia Islandia, y es también el área a la que llegan las ballenas del Estrecho de Gibraltar para alimentarse a mediados de verano, aunque algunas de ellas quedarían alimentándose en el Golfo de Vizcaya. Las ballenas de Galicia hacen un movimiento similar a las del Estrecho, pero con menor amplitud, haciendo desplazamientos entre aguas exteriores y aguas más litorales, que podría incluir una alimentación estacional en peces en vez de krill a finales de verano y principios de otoño.

Otro de los resultados de este estudio es que en base a los isótopos analizados, algunas ballenas que vuelven al Estrecho de Gibraltar no siguen hacia el norte de África, sino que pasan el invierno alimentándose en el Mediterráneo.