Las familias de los niños y niñas de la escuela infantil A Galiña Azul de Gondomar solicitaron mediante escrito poder mantener una reunión con un o una representante del Consorcio Galego de Servizos de Igualdade e Benestar, a poder ser en el centro, para que así vean in situ los problemas que consideran están perjudicando a sus hijos e hijas.
Aseguran que las dos personas contratadas como personal de servicios generales tienen unas limitaciones de salud, debidamente acreditadas, que les impiden llevar a cabo algunas tareas físicas (como puede ser montar y desmontar el comedor o limpiar determinados juguetes y mobiliario de la escuela). “Estas tareas quedan en manos de la buena voluntad de las maestras y educadoras, que las realizan sin que sean estas sus funciones, dedicándole tiempo y esfuerzo”, destacan.
Según indican, esta nueva “organización” del tiempo hace que “tanto maestras como educadoras no puedan dedicarse a planificar y llevar a cabo actividades de estimulación sensorial, motora y cognitiva de nuestros hijos e hijas, la cual es su verdadera y legítima función, y que si se venía llevando a cabo de manera satisfactoria en cursos anteriores (muchos papás y mamás ya tuvimos pequeños en la escuela con anterioridad y podemos asegurar que siempre lo fue hasta ahora)”.
Creen por tanto que “los perjudicados son nuestros hijos e hijas que, si bien están atendidos en sus necesidades básicas (alimentos, sueño, higiene), consideramos que no lo están en otras necesidades igualmente importantes en el momento evolutivo en el que se encuentran”. Dejando claro su “total apoyo a todo el personal docente y no docente del centro”, piden que el Consorcio dedique los recursos personales necesarios a la Escuela Infantil de manera inmediata.

