La réplica de la fragata de Pedro I el Grande hace escala en Baiona

El Shtandart, réplica de una de las joyas de la marina rusa, la fragata del siglo XVIII que el zar Pedro I el Grande mandó crear en 1703, hizo escala este martes en Baiona en su recorrido por toda Europa como buque escuela y museo viviente. La embarcación, procedente de A Coruña con 29 tripulantes a bordo de diferentes nacionalidades, permanecerá amarrada hasta mañana en el Monte Real Club de Yates, para luego continuar su ruta hacia Cascais, en Portugal, y Málaga.

La construcción de esta réplica del Shtandart comenzó en 1994, mide 34,5 metros de eslora y 6,95 de manga. La fragata se divide en dos áreas: la parte histórica (las cubiertas) y la moderna (la bodega). Pañoles para barriles de agua, cabos para las anclas, balas de cañones y pólvora alojan ahora el necesario equipo moderno (dos motores diesel, bombas de agua, tanques, etc), el comedor, la cocina y los alojamientos de la tripulación. Todo aquello por encima de la cubierta principal es fiel a los diseños originales: mástiles y masteleros, jarcia, cabrestante, cañones, la madera tallada y el timón.

Se combinaron métodos antiguos de construcción naval con las más modernas tecnologías. Mucho tuvo que ser aprendido y descifrado en el lugar, intentando pensar como los carpinteros de ribera del siglo XVIII. Otras técnicas se aprendieron en libros de la época y acudiendo a diferentes archivos. El 4 de septiembre de 1999, el renacido Shtandart fue bautizado. Su viaje inaugural fue en el verano del año 2000 haciendo la ruta de la Gran Embajada, llevada a cabo 300 años antes, viajando por aquellos países y ciudades donde el joven emperador Pedro I se instruyó en la construcción de barcos para crear la nueva Rusia fuerte.

Historia del barco original

A principios del siglo XVIII Rusia consiguió uno de sus principales botines de la Guerra con Suecia: el acceso al mar Báltico. En la desembocadura del río Neva fue fundada la ciudad de San Petersburgo, la futura capital del imperio. En 1703, en el astillero de Olonets por orden del zar Pedro el Grande, fue botada la primera fragata de la flota del Báltico, el «Shtandart”. Su primer capitán fue Pedro I en persona. El buque de guerra recibió su nombre en honor al estandarte imperial. Antes de 1701 éste mostraba un águila sosteniendo en sus garras los mapas de los tres mares a los que Rusia tenía acceso (el de Azov, el Negro y el Blanco). Tras la adquisición del Báltico se añadió el cuarto.

La gran Guerra del Norte (1700–21), durante la cual se construyó el «Shtandart», duró 18 años más tras su botadura. El Shtandart tomó parte en acciones militares hasta el año 1719 cuando fue dado de baja. Tras esta, Pedro I promulgó un edicto de conservación del “Primogénito de la flota” (cómo él lo denominó) en calidad de monumento a la industria naval rusa. Desgraciadamente, sin cuidados ni atención, el «Shtandart» y otros barcos atracados en el canal de Kronwerk se deterioraron muy rápidamente.

En 1727, una comisión enviada por Catalina I revisó el estado del buque y decidió llevarlo al dique seco para ser restaurado. Pero el tiempo y el agua ya habían deteriorado tanto el casco que durante los intentos de elevarlo, el cable cortó el casco en varias secciones. El viejo Shtandart fue desguazado y un nuevo decreto fue promulgado por la emperatriz: «En honor a su nombre dado por su majestad Pedro I se construirá uno nuevo». Pero esa orden sólo sería ejecutada casi 300 años después.