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De Nigrán a la Antártida: “El viento frío y húmedo de la Antártida es como alfileres en la cara”

Santiago Baluja á dereita xunto a Pedro Duque.

Santiago Baluja es un miñorano que nació como otros muchos en Vigo en el año 1977 y hasta aquí todo normal, pero si además aclaramos que trabaja en el Polo Sur, a 15.000 kms de Nigrán, la cosa empieza a cambiar y mucho. Y es que este apasionado del mar lleva ya tres campañas Antárticas y la última como técnico de la base Juan Carlos I, ubicada en la isla Livingston. Estudió patrón de altura de la marina mercante y capitán de pesca en la Náutico Pesquera de Vigo. En 2009 y se embarcó en el “Emma Bardán”, un buque oceanográfico del MARM. Fue pasando por varias embarcaciones del mismo tipo hasta que en 2015, ya en el Sarmiento de Gamboa, comienza su verdadera aventura.

¿Cómo fue esa experiencia en su primera toma de contacto?

Pues fue apasionante ya que después de dos años a bordo nadie se imaginaba hacer tal ruta. Salimos de Vigo, cruzamos el Atlántico norte, el Ecuador y Atlántico sur entrando por estrecho el de Magallanes, Cabo de Hornos, Paso del Drake hasta la Antárdida, en total 28 días de viaje. Nos enviaron como apoyo logístico para llevar material a la base que estaba en construcción

¿La estructura de la base en cuanto a personal técnico?

Pues se compone de un jefe de base, un informático, cuatro montañeros, un patrón, dos cocineros, dos electrónicos, un médico, dos mecánicos y dos meteorólogos. Lo cierto es que la base funciona como un pequeño hotel. Una de nuestras tareas es mantenerlo y ponerlo a funcionar después de las invernadas varios días antes de que llegue el personal científico.

¿Cómo es el día a día en unas instalaciones de estas características?

Tenemos un turno que es el de “chinita” y al que le toca se levanta a las 7 7,30 horas y lo primero es preparar las cosas para el desayuno. Éste rota y nos toca tanto a nosotros como a los científicos. Tomamos ahumados, quesos, fiambre, zumo o café, esto es sobre las 8 8,30 horas. Después toca la reunión de los técnicos con el jefe de base, confirmamos el breafing de meteorología así como las actividades de la mañana. A las 9 horas te vistes con ropa térmica de alta montaña y salimos al exterior. Hay miembros que trabajan desde dentro como cocineros o informáticos y salen menos. A las 13,30 horas regresamos a comer, después siesta hasta las 15 horas y se sigue trabajando hasta las 19, después reunión de méteo y a las 20 horas cena, más tarde conferencias científicas y a las 22 en cama. El domingo es nuestro día libre aunque controlado, en todo momento nos tienen localizados por seguridad.

¿Su papel con los científicos?

El perfil del científico es el de una persona extremadamente analítica pero que se desenvuelve mejor entre papeles que en el medio. Nosotros lo que hacemos es acompañarlos en sus muestreos para darles una garantía de seguridad. Los guías son profesionales de alta montaña que van equipados para ir por tierra y yo por mar.

¿Qué es lo más importante aquí para sobrevivir o directamente no tener sustos?

Pues algo vital para nosotros es conocer la meteorología. Es extremadamente cambiante y es muy importante tener en cuenta las predicciones. Para ello tenemos los breafing de “méteo” en donde se adapta el calendario de actividades del día siguiente porque es bueno disponer siempre de un plan B.

¿A qué temperaturas se enfrentan durante sus jornadas?

Las campañas se realizan en el verano austral, es decir de diciembre a abril. La temperatura oscila entre -3 y +3 pero el problema es que dependes del viento ya que si las rachas llegan rozando el glaciar la sensación es de -25. Cuando te pega el viento directo es como si un montón de alfileres se clavasen en la cara.

¿Cómo combaten la temperatura aparente?

Con ropa técnica como por ejemplo forros polares, prendas primaloft, plumas, chaquetas de goretex, gorros etc y estas así todo el día y si vas a estar mucho tiempo fuera te llevas un termo. En los barcos llevamos trajes especiales “viking”, que son como una especie de trajes de inmersión, trajes secos.

Ahora mismo están acabando la temporada, ¿no es así?

Estamos con el cierre y ya no están los científicos, este fin de semana viene el buque “Hespérides” a recoger material, principalmente aparatos electrónicos que no se pueden quedar aquí y entre el 27 y 28 cerramos totalmente. Purgamos el agua de las tuberías y dejamos todo sin presión porque si no pueden reventar. Vamos apagando hasta que no funcionan ni los baños, ni el agua y haciendo nuestras necesidades en bolsas orgánicas. Esto solo lo vivimos nosotros, los científicos no. Del 28 al 3 estaremos en Ushuaia de ahí en avión a Buenos Aires, Madrid y Vigo.

¿Qué puede decir sobre el cambio climático? Aunque no es científico está trabajando codo con codo con ellos, sus conclusiones van a ser mucho más aproximadas

Es un tema que suscita mucho interés. Casi todos los proyectos científicos se centran en él. Sin ser alarmista, creo que somos demasiadas personas en el planeta haciendo consumo de combustibles fósiles. Demasiados gases de efecto invernadero. Inevitablemente hay síntomas inequívocos de que la temperatura del planeta asciende. Esto genera cambios climáticos cada vez más bruscos, el clima no sigue un patrón, se rompen los estándares estacionales y los ciclos. Justo en nuestra zona, Antártida marítima, estamos en temperaturas cercanas al cero, un punto crítico al límite del deshielo y con un solo grado de diferencia aquí se notarían rápidamente los cambios. Lo más paradójico es que cada vez hay más nieve, sin embargo antes no nevaba sino que había desiertos de hielo. Tenemos que tomar conciencia para preservar el planeta.

¿Repetirá experiencia?

Ya llevo tres y esto engancha, si me lo proponen repetiré seguro, espero estar en la próxima campaña.

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