Personal de las ambulancias se moviliza en la vivienda del conselleiro de Sanidad en Baiona

Trabajadores/as y delegados/as de la FGAMT-CIG del transporte sanitario se movilizaron hoy delante de la vivienda del conselleiro de Sanidad, Jesús Vázquez Almuíña, en Baiona, para reclamarle su intervención en el conflicto laboral abierto tras la ruptura de las negociaciones del convenio colectivo. Desde la central adelantaron esta misma semana que barajan la convocatoria de una huelga en el sector de las ambulancias en caso de que la patronal no abandone su propuesta de aplicar rebajas salariales del 6-7% y sociales de alrededor del 3%.

Más de medio ciento de empleados/as y representantes sindicales del sector del transporte sanitario llegados/as de distintas localidades del país participaron esta mañana en la concentración convocada por la CIG a las puertas del edificio donde reside el máximo responsable de la sanidad gallega para señalar la responsabilidad de la Xunta en la situación en la que se encuentra el personal de las ambulancias: tres años sin convenio colectivo y con condiciones laborales de absoluta precariedad (horas extras sin cobrar o mal pagadas, sin los descansos ni las vacaciones reglamentarias, con material y uniformes deficientes y con sobrecarga de trabajo por falta de personal).

Al grito de “conselleiro dimisión” permanecieron por espacio de una hora delante de la vivienda de Almuíña, donde desplegaron una faja y corearon otras consignas como “Conselleiro, escucha, ambulancias está en lucha” o “Xunta y patronal, culpables por igual”. Al final de la protesta salieron en manifestación hasta el centro de salud de la localidad, tras el que disolvieron una movilización que se desarrolló sin incidentes. Con todo, agentes de la Guardia Civil identificaron el secretario comarcal de la FGAMT-CIG de Pontevedra, Xavier Aboi, y el responsable del sector del transporte de la CIG de Vigo, Carlos Martínez.

Desde la central responsabilizan directamente a la Xunta del bloqueo del convenio, “primero por sacar contratos por debajo de coste y luego por aceptar las propuestas con baja temeraria que presentaron las empresas para competir entre ellas”. Además, la administración también es responsable de que muchas ambulancias circulen en las pésimas condiciones en las que lo hacen: en algunas llueve dentro, otras con los escalones para facilitar el acceso de las personas con movilidad reducida rotos (“lo que obliga a colocar una caja de cerveza para que suban”). Y su personal con uniformes que no se desinfectan y podrían provocar un problema de salud pública o en algunos casos ni siquiera con uniformes para trabajar.

“Una situación que la Xunta permite, como permite también que se incumplan las plicas de la contrata que obligaban las empresas a renovar la flota de vehículos pero que, en lugar de hacerlo, se están intercambiando los coches unas y otras”.

Reivindicaciones del personal

A esto hay que sumar ahora la pretensión de la patronal del sector de reducir los salarios un 6-7% y eliminar los complementos por IT; reducir días de asuntos propios; crear tres escalas salariales a la baja; y mismo recortar en lavado de ropa y uniformes.

Las reivindicaciones de los trabajadores/as se resumen en tres aspectos: incremento salarial mediante el reconocimiento del derecho a percibir la tercera paga extra; reducir el número de horas, que se ampliaron en estos últimos años al crecer en un 20% el número de servicios realizados sin incrementar el personal; y mejoras en materia de salud laboral, ya que mientras el promedio de bajas en Galicia es de un 5% en este sector a pesar del promedio de edad estar en los 40 años, el promedio de bajas -en la inmensa mayoría por problemas músculo esqueléticos- es del 13%.

Por lo tanto, en caso de que la patronal no atienda las reclamaciones de los empleados/as e insista en su intención de rebajar el convenio un 10%, la FGAMT-CIG baraja convocar una huelga en el sector, tal y como anunció esta misma semana.

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